jueves, 20 de enero de 2011

Agencias de Social Media que no saben de Social Media

Hace tiempo que se viene oyendo hablar de la nueva burbuja del Social Media. Que si acabará pasando como con aquélla otra tecnológica que hubo con las 'punto com' a finales de los 90, que si esto reventará más tarde o más temprano...

No tengo una bola de cristal, y desconozco si terminará estallando el modelo de negocio basado en el Social Media. Pero si ocurre, será debido en gran parte a la mala praxis de los que nos dedicamos a esto de la comunicación en los medios y redes sociales.

El boom de las redes existe, se ha producido o se está produciendo ahora en buen número de pequeñas y medianas empresas que sienten la necesidad de tener su presencia en Internet de una manera más activa y bidireccional que sus antiguas páginas web. Otras empresas mayores, ya vieron esta necesidad y se subieron al carro de las redes sociales con mayor o menor éxito, pero con prisa por no quedar atrás. Y otras muchas, sobre todo empresas y organismos públicos, con gran burocracia en su esqueleto, ven la necesidad de entrar pero sienten el miedo del desconocimiento y el pánico de adoptar cambios.

(Por que los cambios llegan. Inevitablemente. Al adoptar medidas de comunicación 2.0 con presencia y escucha activa en redes sociales, la empresa tiene que empezar a cambiar muchas de sus actitudes y acciones con respecto al consumidor, cliente o ciudadano. Y si ésto no se produce, acaba cambiando su comunicación que deja de ser 2.0)

Y la mala praxis se da, precisamente, entre quienes se llaman profesionales del Social Media: se ofrecen para desarrollar acciones de presencia en Social Media sin tener la menor idea de cómo se hace, sin haber desarrollado nunca ninguna y sin querer reconocer que no lo saben hacer. ¿Qué probabilidades tiene una agencia con una actitud así de llevar a cabo su empresa con éxito? Pocas, imagino.

Lo malo es que su previsible fracaso nos puede afectar a otros muchos.

jueves, 16 de diciembre de 2010

¿Controlamos a los controladores en clave electoral?

La crisis de los controladores aéreos, que dejó a media España sin viajar en el puente de la Inmaculada, ha supuesto un punto de inflexión en la vida política de nuestro país.

Es posible que este cambio empezara a fraguarse en la crisis de Gobierno del pasado 20 de octubre. Los relevos en las carteras produjeron desde el primer momento la impresión de ser un golpe de timón, un lavado de cara y de imagen importante de un gobierno desgastado por la crisis ante la opinión pública (además de algún pago concreto de favores prestados a ZP -léase Trinidad Jiménez y su fallida aventura- en las primarias de Madrid). La oficialmente llamada "Remodelación del Gobierno" (en un intento más del PSOE de evitar la palabra "crisis" y mucho más junto a la de "Gobierno") fue vista por la oposición como un refuerzo del que salía un Gobierno "mejor", en palabras de Cospedal y Arenas.

Lo cierto es que la gestión de la crisis de los controladores por parte del Gobierno, con el tan polémico establecimiento del estado de alarma y la militarización de los mismos, sí que fue un golpe de timón, y un puñetazo en la mesa con todas las letras. Logró el gran efecto deseado sobre los ciudadanos: dar imagen de control de la situación (aunque el precio a pagar fuera la legitimización del uso de los militares ante un determinado conflicto laboral -¿nuestro Ejército en un conflicto? ...¿ya no sólo hacen labores humanitarias?- .

Y pilló a la oposición de nuevo con el pie cambiado, que no supo reaccionar a tiempo y se vio obligada a apoyar a ZP en el Congreso a pesar de que Rajoy llamara "inútil" a Blanco. Tanto es así, que en cuanto ha tenido ocasión, el PP se ha dado prisa en desmarcarse de una acción muy cuestionada y que tanto lastre suponía para las alas de la gaviota pepera.

Y entre tanto ¿qué se ha visto en el PSOE?: a un Rubalcaba tremendamente reforzado, asumiendo la responsabilidad y personalizando la imagen de la solución a la crisis (sustentado, eso sí, en el apoyo que nuestra sociedad otorga desde siempre al Ministro de Interior). Y de repente, como por arte de birlibirloque, se da por hecho en el PSOE que ZP no se presentará a las próximas elecciones. ¿Será Rubalcaba el que tome las riendas? ¿Habrá una candidata catalana, rubia y madre dispuesta a ser marcada como la delfín? ¿Aceptaría el partido de nuevo por ejemplo a una Chacón como presidenciable, con el único aval de su gran imagen? ¿Preferirá la solvencia de una amplia experiencia de Gobierno y en marcar los finales desde la oposición -"Merecemos un Gobierno que no nos mienta..."-. Se aceptan apuestas.    

martes, 5 de octubre de 2010

Por qué el PSOE podría volver a ganar las elecciones

Pues sí. Y con la que está cayendo y la que queda por caer. El PSOE podría volver a ganar las elecciones. Y Rajoy podría volver a perderlas.

La crisis, mejor dicho La Crisis, está pasando factura al Gobierno. Y cara. No sé si caben revolcones mayores estadísticamente hablando. Pero hay algo que están haciendo bien. Y es personalizarlo en Zapatero. La marca ZP está desgasta, apabullada, destruida, machada y hundida. Estas siglas, que dejaron perplejos y pillaron con el pie cambiado a más de uno, sirvieron para aupar al PSOE al Gobierno. Y pueden ser precisamente las que salven al PSOE del descalabro electoral que todo el mundo (menos yo) vaticina.

La clave está precisamente en la personalización de los males del Gobierno con Zapatero. Efectivamente, dirán muchos, es que es así. Y no les falta razón. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es el urdidor de las decisiones más polémicas del Ejecutivo, sobre todo las de mayor calado ideológico de la izquierda: matrimonio homosexual, Ley de Memoria Histórica, Educación para la Ciudadanía, la nueva ley del aborto... Pero también está detrás y delante de la peor cara de la crisis: los terribles datos del paro que no acaban nunca, la desaceleración y recesión económica, la negación de una crisis evidente para todos, las correcciones europeas a nuestra política de gastos, la inacción del gobierno esperando a que la tormenta arrecie, la subida de impuestos, la congelación de salarios...

La gestión de la crisis no ha sido buena. No está siendo buena. El descontento es generalizado también en las filas socialistas. ZP pierde fuelle. Y pierde fuerza también entre los militantes, que osan elegir al candidato Gómez que le responde en público, dejando en evidencia a su Trini ante toda España. Y de todo esto, Zapatero es el gran culpable.

Por eso, si a última hora el PSOE presentara un nuevo candidato, estaría libre de toda culpa. Nueva cara, nuevo proyecto, nueva energía, y nuevos y antiguos votos... Seguramente, el nuevo candidato se apoyara en los grandes avances sociales e ideológicos de la era Zapatero que, pobre de él, sufrió en sus carnes La Crisis provocada por la mala praxis del capitalismo más avaricioso. Este nuevo candidato socialista trataría de alejarse de ZP pero no del socialismo, y contaría por tanto con todo el aparato mediático del PSOE, del Gobierno y el de la izquierda temerosa de la llegada de la derecha al poder. Aportaría además la frescura de un nuevo proyecto ilusionante capaz de seguir manteniendo la ideología de izquierda marcada por su predecesor, sin tener que cargar con las culpas de la mala gestión realizada antes por el presidente del Gobierno de su propio partido. 

En este hipotético escenario, nos encontraríamos al otro lado como candidato al actual líder de la oposición, Mariano Rajoy. El mismo que lleva enfrentándose al desgastado Zapatero desde el año 2004. El mismo que perdió tras los fatales acontecimientos del 11-M y la mala gestión de la comunicación que se hizo en aquellos difíciles momentos. El mismo Rajoy que lleva repitiéndole a Zapatero desde que llegó que lo está haciendo mal y está poniendo en peligro la bonanza económica, la unidad y el futuro del país. El mismo que volvió a perder en 2008 con una crisis bien entrada pero negada desde el Gobierno, y con un colchón de 10 millones de votos que le animó a mantenerse al frente del Partido Popular. El mismo Rajoy que piensa que el Gobierno caerá por su propio peso y que pronto le llegará a él el turno (igual que Zapatero piensa que tampoco es necesario hacer grandes cosas en la Economía, que ésta se recuperará sola y a tiempo de ganar las próximas elecciones).

Pues ambos se equivocan. Por el desgaste de la crisis, tanto Zapatero como Rajoy están más que amortizados. Al primero le ha comido literalmente su pésima gestión económica. Al segundo, pensar que Arriola tiene razón y que la alternancia política base de la democracia triunfará en las próximas elecciones gracias al desgaste del actual presidente del Gobierno. Bien Arriola, pero ¿y si cambian de candidato?, ¿deberá seguir presentándose Rajoy entonces? ¿Tiene alguien alguna duda de que el PSOE vaya a consentir que se presente Zapatero de nuevo? ¿Qué debería hacer entonces el Partido Popular?