miércoles, 3 de diciembre de 2014

Comunicación institucional en tiempo de redes sociales: 5 ejemplos de lo que no se debe hacer.

Es una gran oportunidad. Las redes sociales son el lugar soñado por todo director de comunicación o jefe de prensa de cualquier institución pública: es el lugar en el tu información pasará directamente de tus manos a ser digerido por los ciudadanos sin pasar por el filtro de un periodista que te cambia el titular en la redacción. No sufrirá la revisión del jefe de sección o del redactor jefe exigiendo "una vuelta de tuerca más" a esa pieza. No vivirá la terrible esclavitud y limitación del tiempo y del espacio a la que están sometidas todas las noticias en la radio, la prensa o la televisión.

Las redes son el lugar perfecto sin duda. Sin intermediarios, sin contestaciones, sin filtros, sin limitaciones, sin complejas relaciones publicitarias, sin ...los viejos medios!! Porque al fin y al cabo, ¿no es un perfil de Facebook o mi cuenta de Twitter el más perfecto "medio de comunicación amigo"? Sí, aquél que me publica todo lo que yo quiero y como quiero, sin mover ni una coma... Qué error.

De hecho, la comunicación institucional y política no puede manejarse en las redes sociales manteniendo estos viejos clichés comunicativos. El mundo de la comunicación interpersonal y global ha cambiado. Y ahora es necesario adaptar el mensaje al medio. Y también conocer lo suficientemente el medio como para poder amoldar éste al mensaje que queremos transmitir.

Lo que no se debe hacer


Por esto, te traigo aquí 5 ejemplos de lo que un perfil institucional no debe hacer en redes sociales:

1.- Una nota de prensa no es un tuit. El tuit tiene 140 caracteres, y tu nota de prensa muchísimos más. Como mucho, tan sólo cabría el titular, pero tampoco "ese" tipo de titular que acostumbran a estar en muchas notas de prensa de administraciones públicas. Aquí sí que hay que darle una vuelta. Es más, debería tener algo más que un texto, como enlaces, fotos, hashtags, menciones, ubicación...

2.- Una nota de prensa no cabe en una actualización de estado de Facebook. Tener varios miles de fans en nuestra página de Facebook no nos garantiza que todos vayan a leer el tostón que colgamos con la redacción típica de una nota de prensa. Ahora hay que currarse los textos, darles una vuelta, pensar en nuestro público objetivo, engancharles con una historia, empezar de manera sugerente, aligerar el contenido para que sigan leyendo hasta el final... Y dar la posibilidad de ampliar a quien esté interesado en conocer más: ofrecer un enlace con información para descargar o completar en la web.

3.- Una foto del político de turno asistiendo a un acto institucional no conseguirá ningún retuit de alguien que no sea de la casa. No conseguirá replays, ni logrará despertar apenas el interés de ninguno de los que te tengan en su time line: ni clicks en el enlace, ni derivará tráfico a la web ni conseguirá  nada. Es más, lo más probable es que a la tercera o cuarta foto similar que cuelgues de tu jefe te hagan unfollow. ¿Seguro que no hay nada más interesante en esa inauguración que el delegado cortando una cinta o cuando se subió al estrado a soltar su discurso? ...venga, fíjate bien: ¿qué estaría mirando la gente si pudiera estar allí?

4.- La agenda de un ministro o de un dirigente político con cargo en la Administración Pública debe ser pública, sí. Todo el mundo debería poder consultarla y saber qué hacen sus representantes a diario, cómo trabajan por ellos y por defender sus intereses. Pero el lugar para publicarlo no es su time line de Twitter. Ni tampoco la sección de noticias de la web institucional, ojo!. Podemos seguir, tuitear y publicar en diferentes redes sociales algunos actos de nuestro jefe. Pero sólo aquéllos que tengan un especial interés para la ciudadanía, aquéllos a los que habrían acudido si pudieran. Y enseñarles lo que ellos habrían mirado. El resto de los actos que queramos contar y que no interesen a nadie, o les damos una vuelta y los hacemos atractivos, o estaremos haciendo algo parecido al SPAM. Sí, SPAM: propaganda invasiva no deseada. Vale que son nuestros followers y nuestros fans, pero cuando nos siguieron no les dijimos que les íbamos a bombardear con actualizaciones que tienen como único fin la mayor gloria del dirigente político de turno.

5.- Estar en redes sociales implica aceptar las normas del juego: no vale no responder nunca jamás a los ciudadanos que nos preguntan o comentan nuestras actualizaciones. Vale que no podemos alimentar al troll, pero muchas respuestas son de ciudadanos verdaderamente interesados en expresar su opinión a sus dirigentes. Si tú no escuchas a los ciudadanos, ellos dejarán también de hacerlo. Es inevitable. El diálogo, la conversación, la comunicación bidireccional, es clave para que la presencia en redes tenga un mínimo éxito. Las redes han democratizado el poder de la comunicación: ahora todos comunicamos al mismo nivel. Por eso, queda fatal que sólo sigamos a los de nuestro ministerio, a otras administraciones públicas amigas o a los perfiles de los representantes políticos de turno. A ver: que en el Time Line de tu organismo no puede ser monocromático: hay que enterarse de lo que piensa la gente!!

Es verdad que las Administraciones Públicas son instituciones muy gruesas que tardan mucho en mover sus esqueletos y en poder cambiar y adaptarse. Vale que existe cierta resistencia de una maquinaria a veces anquilosada por años de trabajo en los que la inmovilidad era signo de hacerlo bien. Es cierto que hay falta de flexibilidad y a veces también nulo o escaso interés por parte de los dirigentes en adaptarse a las nuevas tecnologías o dedicarles los recursos necesarios. Y que los responsables de comunicación adolecen de escaso tiempo para la preparación y el aprendizaje de los cambios que se suceden ahora de manera especialmente rápida.

Y es que es una revolución en toda regla. La de la comunicación. Pero hay que adaptarse. Los tiempos, los ciudadanos y nuestra profesionalidad nos lo exige. Hagámoslo bien porque es mucho lo que hay en juego.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La estrategia en redes sociales de Podemos durante las europeas

Ahora que ya se han convertido en un auténtico fenómeno que todo el mundo mira ya sin disimulo, recupero aquí parte de la ponencia que presenté en el III Congreso de Comunicación Política y Electoral ALICE. La estrategia desarrollada por Podemos durante las pasadas elecciones europeas resultó ganadora desde diferentes puntos de vista. No sólo porque finalmente dieran la sorpresa y después hayan seguido creciendo hasta convertirse en la primera opción de voto directo según la encuesta del CIS de octubre'14. Sino también, porque pusieron en práctica una gran cantidad de técnicas que fueron un auténtico acierto para el medio en el que se movieron.

La presencia en redes del partido revelación no sólo permitió la participación ciudadana y la articulación y organización de los círculos: también sirvió para dar a conocer los actos de campaña del partido. Para recaudar fondos a través de diferentes campañas de crowdfunding. Y, lo que es más importante, para aprovechar el tirón mediático de su cabeza de lista y terminar de asociar la figura de Pablo Iglesias con el desconocido nuevo partido político Podemos.

En definitiva, materializaron en tan sólo cuatro meses, y a través de una persona muy visible y un partido desconocido, lo que sería un perfecto manual de campaña electoral a través de las redes sociales. Utilizaron un lenguaje llano, directo, de la calle y que se mantenía abierto a la escucha activa: sus mensajes parecían invitar a participar en el debate porque hablaban su lenguaje, porque no imponía cuestiones categóricas y porque recogían el malestar ciudadano expresado en las calles durante los asentamientos del 15-M. Utilizaron las redes para lanzar un mensaje de esperanza frente al hastío de la situación política, económica y social. Para movilizar grandes masas bajo un lema potente que calaba y que era a la vez la propia marca del partido: “Podemos”. Aunque no era original, ya que el potente eslogan y nombre del partido es una traducción del que hiciera triunfar a Barack Obama en las presidenciales de 2008, el ya para siempre famoso “Yes, we can”.

Utilizaron las redes, igualmente, para movilizar a sus simpatizantes, para darse a conocer a otros nuevos gracias al efecto red, para publicitar sus acciones offline, para lograr la implicación en la calle de sus simpatizantes. Y, sobre todo, para organizar desde el comienzo del movimiento las bases del partido gracias a la formación de los círculos asamblearios de los que se compone la organización de Podemos.  De hecho, su estrategia en Facebook fue fundamental para el crecimiento de su propia organización: concibieron esta red social (y otras) como verdaderos espacios de articulación de participación ciudadana, permitiendo la formación de los círculos que son la base de la nueva formación política. En muchos casos, y según ha reconocido la propia organización, se creaban antes los grupos de los círculos locales en Facebook que las propias reuniones físicas de sus miembros.

Aunque tampoco hay que olvidar que la dimensión televisiva y mediática de su cabeza de lista, Pablo Iglesias, fue clave para que calara su mensaje en los ciudadanos. De hecho, el partido se decidió a cambiar el logo de la papeleta electoral sustituyendo el logo de los círculos por una de Iglesias, a pesar de que fuera tomado por muchos con sorna en el HT #Pablemos.


Presencia en Twitter

Especialmente acertada fue la presencia en Twitter del cabeza de lista, Pablo Iglesias. Claro que, teniendo en cuenta que su perfil no fue abierto con fines exclusivamente electoralistas –lo tiene activo desde noviembre de 2010-, puede considerarse que casi es un nativo digital. Y eso siempre es una ventaja. Sobre todo porque entiende y cree en la comunicación a través de las redes. De hecho, en sus mensajes se palpa el conocimiento del medio que utiliza y del público al que se dirige. Además tiene la habilidad de mimetizarse con las preocupaciones de su audiencia y saber redirigirlas hacia su propuesta política -a veces con tanta destreza que su ideología pasa desapercibida para gran parte del público general-.

La estrategia de Podemos en Twitter, que fue sin duda la mejor campaña desarrollada en las europoeas, logró entre otras cosas la movilización de sus simpatizantes pasando de las acciones online al offline para acudir a actos de campaña. En una ocasión pasaron de solicitar retuits para difundir sus ideas a pedir que se diera a conocer el partido fuera de las redes: fue la campaña etiquetada con el hashtag #DifundePodemos. En ella pedían a los simpatizantes que colgaran grandes carteles con el logotipo del partido en ventanas, balcones o fachadas, que portaran camisetas serigrafiadas o decoraran su vehículo con un simple cartel de apoyo. El objetivo, superar el desconocimiento de la marca del partido que existía en la sociedad, ya que apenas se invertía en publicidad y para los medios eran unos auténticos desconocidos.



Otro ejemplo fue la acción llevada a cabo a mitad de campaña para conseguir más fondos económicos y autofinanciarse. Bajo la etiqueta #SinBancosPodemos, argumentaban su independencia y solicitaban pequeñas aportaciones económicas, no anónimas. Fue una acción exitosa de crowdfunding, al más puro estilo Obama, por no querer depender de los servicios financieros de la banca, a la que acusan de ser los causantes de la crisis por su especulación.

También, a sólo unos días del cierre de campaña, el hashtag #CartaPodemos logró que sus simpatizantes difundieran dentro y fuera de las redes -imprimiendo y repartiendo- la carta electoral en la que Pablo Iglesias pedía el voto a los ciudadanos. Este tipo de acciones lograron no sólo un ahorro económico en la difusión de su marca, sino además un mayor compromiso en emisores y receptores gracias a la confianza que genera la recomendación de un conocido.



Igualmente, hay que reseñar la acción llevada a cabo el último día de campaña pidiendo la propagación de mensajes de apoyo a Podemos a través de Whatsapp, de teléfono a teléfono, para llegar a todos los conocidos de los simpatizantes y que, éstos a su vez, lo difundieran entre los suyos propios. Una campaña especialmente dirigida a los más jóvenes, utilizando todo tipo de emoticonos y adaptando a la perfección el mensaje al medio. Esta acción recuerda –sin que tenga ningún tipo de vínculo- al efecto red que produjo la cadena de SMS del “pásalo” tras los atentados del 11-M. De hecho, este hito de la historia electoral española es considerada por muchos como el preludio de la política 2.0 por su capacidad para movilizar a los ciudadanos a través de la utilización de recursos tecnológicos. Aquélla vez fue capaz de dar la vuelta al resultado de unas elecciones que el partido en el gobierno daba por ganadas. En esta ocasión fueron la gran sorpresa de la contienda electoral. Con tan sólo 4 meses de vida lograron convertirse en la cuarta fuerza más votada por los españoles, contabilizando más de 1.200.000 votos. 



Otro de los grandes hitos del partido de Pablo Iglesias durante la campaña a las europeas fue la de lanzar numerosos hashtag con el objetivo de ser Trendic Topic (TT) y que ninguno de ellos sufriera el temido efecto boomerang que suelen sufrir la mayoría de los partidos en Twitter y que hemos visto aquí en numerosas ocasiones. Al contrario, sus etiquetas lograron colocarse entre las más tuiteadas durante gran cantidad de horas prácticamente todos los días de la campaña. Así, #Podemos1000razones fue TT el primer día de campaña durante 9:15 horas; #DifundePodemos lo fue el 16 de mayo durante 3:30 horas; #VotandoPodemos, el día 22 durante casi 11 horas; #SinBancosPodemos estuvo entre los términos más usados el 23 de mayo durante casi 5 horas y #Podemos25M el mismo día de las elecciones durante 12 horas y media.

Y desde entonces hasta ahora, ésto no ha hecho más que continuar y crecer. Queda aún mucho por ver. 


lunes, 14 de julio de 2014

La comunicación de las instituciones públicas en Internet: adaptar el mensaje al medio y al público.

Que el presente y el futuro de la comunicación pasa por Internet ya no lo duda nadie. La velocidad, ubicuidad e instantaneidad que aporta el mundo digital ha cambiado radicalmente el escenario y los parámetros en los que se mueven los mensajes de las empresas, personalidades e instituciones públicas. Sin embargo, los cambios se han producido con rapidez y no todos han sabido o podido adaptarse.

Una de las primeras acciones que debe realizar una empresa antes de definir su comunicación es definir su público objetivo: quienes les comprarán y quienes podrían comprarles aunque aún no les conozcan. Una administración o institución pública debe comunicar también para su primer público: los consumidores habituales de la información y servicios que ellos generan. Pero, qué pasa con el resto de ciudadanos que no acuden a sus servicios regularmente: ¿han de quedar excluidos de su comunicación porque ésta se haya diseñado con un lenguaje excesivamente técnico o especializado?

La comunicación y la imagen de los servicios públicos en Internet resulta una tarea costosa y compleja: la seguridad es una premisa básica irrenunciable en la comunicación de la administración pública. Sus planteamientos serán siempre exclusivos ya que tendrán además una enorme carga de complejidad técnica y administrativa. Si además tenemos en cuenta la gran dificultad que supone simplificar el enorme volumen departamental, burocrático y administrativo de los procesos e información que gestiona cada una de ellas, la complejidad va en aumento. Además -como toda entidad que depende de cargos políticos- tendrá sus propios intereses y estrategias comunicativas dirigidas a apoyar el interés político del cargo en cuestión. Y al final, aspectos tan importantes y básicos como generar información actual de calidad y utilidad adaptada a las costumbres del público general quedan desatendidos y olvidados entre tecnicismos, complejidades administrativas e intereses políticos.

Si además sumamos que el diseño y la imagen de estas webs (por ser complejas de diseñar y ejecutar) es anticuada y obsoleta, entendemos que algunos servicios públicos de calidad como son el de la Agencia Estatal de Meteorología -que publica una información de gran prestigio y que es referencia nacional- vayan quedando relegados como principal fuente de consulta frente a otros servicios privados que ofrecen una imagen mejor adaptada a los nuevos soportes digitales, como tablets o smartphones. Y ello a pesar de que ofrezcan aplicaciones móviles desde la web estatal, ya que son mucho más recientes y menos conocidas que otras plataformas que llevan ya bastante tiempo instaladas en el mercado.

Igualmente, la guía de la red de carreteras del Ministerio de Fomento, por ejemplo, no es la principal fuente de consulta de los conductores para conocer la ruta que habrán de seguir, ya que otros servicios se les adelantaron y lo ofrecen como herramienta de valor añadido de manera gratuita. Esto resulta aún más doloroso si además tenemos en cuenta que estos datos son públicos y que podrían ofrecerse de forma cruzada junto con datos del estado del tráfico en tiempo real de la DGT, el estado actual de carreteras e incidencias por obras o mejoras en las vías, la climatología de la Aemet o información turística y cultural de alcance.  

Pero ésto no es todo. Hay una gran cantidad de organismos públicos que olvidan que dan un servicio público especializado y que deberían demostrar su utilidad a la sociedad general que es quien lo financia. Hablar de transparencia en el mundo del entorno online y del Gobierno no es sólo hacer públicos una serie de datos de titularidad gubernamental o administrativa. Ser transparentes se refiere también a hacer más eficaz la comunicación de nuestras administraciones, de modo que su información -o al menos una parte importante de ella- quede disponible y de manera "entendible" por la mayor parte de la sociedad.



Por ejemplo, una tarea que demuestra transparencia es hacer públicas las agendas de los ministros y principales cargos públicos de la administración. Pero igualmente demuestra transparencia y apertura a la sociedad comunicar la información desde el punto de vista de interés del ciudadano, evitando publicar en la web noticias que se refieran únicamente a las actividades que desarrolla el ministro o cualquiera de sus subalternos cargos públicos de libre designación ;-). Ser transparentes y eficaces en la comunicación de las entidades públicas supondrá, en este mundo digital, global y dependiente de la opinión pública, comunicar la información con lenguaje sencillo, eficaz y desde el punto de vista del ciudadano: destacando aquéllos aspectos que puedan ser más relevantes para la sociedad y que, sobretodo, le inviten a seguir leyendo.

En estos momentos en los que la información es accesible a cualquier persona desde cualquier lugar y en todo momento, hay que cuidar más que nunca lo que se dice de uno y cómo se dice. La oportunidad que supone poder transmitir de manera directa la información a los ciudadanos, sin intermediarios, es una gran ocasión que no debe desaprovecharse por la inercia de publicar información de marcado corte político. Es conveniente que la información se realice, sobre todo, a través de textos ligeros y amenos, siguiendo la estela de los nuevos modos de comunicar en la era del 2.0. Aprovechar la ocasión de transmitir de manera directa, sin filtros, a través de todos los soportes digitales abrirá a la administración pública la puerta de la comunicación con quienes son sus principales usuarios y verdaderos jefes: los ciudadanos.