miércoles, 25 de mayo de 2016

Confluencia IU+ Podemos, igual a suma de votos? Tuyos, míos, nuestros

Acabamos de conocer, de la mano de Metroscopia, el primer adelantamiento virtual que la izquierda realiza al PSOE, el hasta ahora único abanderado con suelo electoral en el centro izquierda de este país.



Y digo, a conciencia, "adelantamiento virtual". No hablo de sorpasso -a pesar de ser el término de moda en estos días- ya que nuestro riquísimo idioma nos permite utilizar el término español que define la misma acción. Hace unos días la RAE ponía en marcha una campaña en defensa del castellano en el mundo publicitario (recomiendo ver el vídeo si aún no lo ha hecho: imperdible). Igualmente, entiendo, en el mundo periodístico y político debemos evitar el uso de voces extranjeras y utilizar las muchas que tiene nuestro rico vocabulario. Que empezamos por Italia y acabamos por EEUU... (Y eso a pesar de que el amable administrador de la cuenta de Twitter de la RAE quiso explicar a un tuitero el significado de esta voz italiana que no recoge nuestra regia academia lingüística)

Pues eso: adelantamiento. Y virtual, sí. Porque una vez más los encuestadores de este país se la están jugando teniendo que predecir comportamientos electorales ante situaciones y variables completamente desconocidas y con giros jamás vistos en nuestra democracia. El resultado de esta última encuesta es posiblemente de los más virtuales en este sentido de los que hemos conocido. Y más si tenemos en cuenta como se ha hecho la "fusión" entre los partidos de izquierda que ha permitido por primera vez hablar del desbancamiento del PSOE como garante de la izquierda.

Hace sólo dos semanas se hacía oficial una confluencia entre los dos partidos (IU y Podemos). Se venía acariciando por alguno de los voceros mediáticos de la formación morada desde la misma noche electoral del 20-D: ya entonces se jugaba con el dibujo que el hemiciclo habría tenido esa noche si hubieran unido sus fuerzas.



Y tras el 20-D, Alberto Garzón, el joven dirigente de IU, era el político mejor valorado en todas las encuestas: ocurrió en el barómetro del CIS en febrero y en el de mayo. Tanto es así, que muchos se preguntaban qué tenía este joven político que a todos gustaba. Y tenía, y tiene, una mezcla de muchas cosas: sencillez, coherencia, pasión, convencimiento de su causa, capacidad de arrastre de los sectores más jóvenes e idealistas y, fundamentalmente, una mejor imagen -más suavizada y menos soberbia- que la del dirigente de la fuerza morada. Tanto, que hay quienes piensan que los movimientos del joven Alberto están llenos de audacia y que puede merendarse a Iglesias.

Lo cierto y verdad es que IU ha logrado como nadie rentabilizar unos votos que no tiene. Con el resultado en la mano del 20-D, esta formación obtuvo casi un millón de votos. La caprichosa Ley D´Hont los dejó convertidos en sólo 2 escaños por Madrid. Pero ya era un gran mérito: estando fuera del discurso global de partidos (que se jugaba oficialmente a 4) logró hacerse un hueco gracias, sobretodo, a una campaña de comunicación rompedora y que logró calar en un público hambriento de oír y ver nuevas formas de hacer política. Y ellos fueron capaces de transmitirlo. Con creces. Y lo que es mejor, negociar después con el crecimiento exponencial que las encuestas le otorgaban. 

Ahora bien, ¿qué se espera de esta confluencia IU-Podemos? Muchos han especulado con un terremoto electoral. Otros, vaticinan el final de una de las dos formaciones. Pero la realidad es que contar a priori con que unidos lograrán la suma de los votos de ambos por separado no es real. Tan simple como que cada uno de sus votantes reales se decantó por una de las dos formaciones y muchos de ellos jamás votarían a la otra.



Podemos ha logrado cosechar tanto suelo electoral gracias, en parte, a haberse alejado de los discursos tradicionales de izquierda que asustan a muchos españoles; gracias a haber disfrazado sus propuestas, haberlas identificado con la lucha contra la "casta" y a favor de la "gente". Este maniqueísmo, adornado con grandes dosis de populismo y una apabullante exposición mediática, han otorgado una carrera meteórica a la formación morada. Pero no es bastante.

Como he comentado en anteriores ocasiones, Pablo Iglesias y su formación tienen claro que el objetivo es el Gobierno. El poder total. Sin ataduras. Por eso mareó la perdiz todo lo que pudo a Sánchez tras el 20-D y le lanzó un dardo envenenado. Porque en realidad nunca estuvo interesado en cogobernar con él. Fue todo una estrategia muy bien planificada y ejecutada. A pesar de que Pedro no se haya dado cuenta hasta hace bien poco. O sí e intentó en vano que quedara retratado. Pero no tuvo en cuenta que Iglesias era más listo: siempre jugó con él y sus aspiraciones de gobernar y fue Sánchez quien ha dejado al aire su ambición.

También comenté hace poco que de cara al 26-J ganaría respecto al anterior contienda quien cambiara algo: si siempre haces lo mismo no esperes resultados diferentes, decía Einstein. Y a la vista de los resultados de la última encuesta, se cumple la frase de nuestro amigo Albert: crecen los que han cambiado (IU y Podemos) y el que no hizo nada, que es también una acción. Se mantienen en bajada quienes siguen el mismo discurso que antes de las elecciones (PSOE y Ciudadanos) desgastados también por su papel -sobretodo virtual- de presidenciables tras el 20-D.

Podemos e IU mantendrán sus siglas, sus campañas, sus agendas e incluso sus cuentas separadas de cara a las próximas elecciones. Hacen bien: no se puede contar con que funcione el "tuyos, míos, nuestros" por mucho amor que al principio haya. De hecho, es la única manera que tienen de no enfadar a sus electores. Porque aunque las bases de ambos partidos aprobaron mayoritariamente la confluencia, una cosa son las bases y otra muy distinta sus votantes.

¿Será entonces más bien una confluencia encaminada a eliminar del mapa la formación clásica de la izquierda española? ¿Habrá sabido vender Garzón muy bien la piel del oso antes de cazarlo por haber logrado ya 13 puestos de salida para su formación desde antes de la votación? ¿Sentirán sus votantes que han jugado con su confianza y repartido sus votos como si fueran cromos? ¿Será posible que los teóricos políticos y académicos de Podemos no hayan medido con lupa este movimiento? ¿Hablaremos entonces de un adelantamiento al PSOE virtual o real?

Por suerte en política, como en la vida y en los gustos, no hay nada escrito. Y la función no acaba hasta que no se baja el telón. El espectáculo sólo acaba de empezar.

sábado, 30 de abril de 2016

Por qué ante el 26-J ganaría quien más arriesgara

La repetición de las elecciones -que no celebración de elecciones anticipadas- el próximo 26 de Junio tienen la peculiaridad de que no cuentan con antecedentes en la joven historia de nuestros 40 años de democracia.

A ellas la ciudadanía llega cansada después de haber visto a unos dirigentes políticos incapaces de ceder un ápice sus aspiraciones por el poder a pesar de haber pregonado a los cuatro vientos que era tiempo de negociación. La falta de cintura, las imposiciones de los aparatos y la ambición por llegar al poder a cualquier precio, han demostrado la falta de altura de miras de todos ellos.

Y aunque paradójicamente el que mejor punto de partida tiene es quien menos se ha movido de su posición, lo cierto es que Rajoy llega muy desgastado a esta cita electoral. Ha sido el candidato del PP desde el 2004, ha gobernado sin tiempo para que las reformas y los difíciles e incomprendidos ajustes se hayan notado apenas en la economía doméstica y los casos de corrupción le aflotan y atosigan sin remedio.

Sánchez, de quien ya hemos hablado anteriormente en este blog, ha bailado al ritmo que le marcaba Iglesias: ahora te propongo de presidente y te impongo el Gobierno, ahora no pacto contigo y te tumbo la investidura al tiempo que prometo volver a negociar, ahora me saco un conejo de la chistera y te vuelvo a deslumbrar con fuegos de artificio con Compromís. Se ha desgastado y quemado casi del todo.

Iglesias tenía muy claro cuál era su objetivo y ha jugado a la perfección sus cartas como ya comentamos también hace unos posts. Apoderarse del suelo electoral del PSOE es su gran objetivo y lucha por ello con ahínco, sabiendo que la sociedad española tiene difícil decantarse mayoritariamente por una fuerza de izquierda. Pero sus diferencias con Errejón también le han pasado factura y en los últimos sondeos se observa una bajada en la intención del voto para el partido morado -aunque, eso sí, en las últimas contiendas han sido siempre los únicos en lograr remontar resultados durante los 15 días de campaña-.

Rivera, por su parte, ha sacado partido como nadie a unos 40 escaños que el 20-D pudieron saber a poco. Pero, no nos engañemos, es un gran triunfo para su estreno en unas elecciones nacionales. Aunque quizá le pase factura su predisposición a pactar con los partidos de la vieja escuela, como ya hiciera en las autonómicas y municipales sin que, de momento, se haya notado demasiado los nuevos aires que aseguran traen a la política española.

Y todos repiten. Esa es su intención. Apenas habrá movimiento en las listas salvo de momento las anunciadas en el PSOE por decisión propia de los interesados. ¿Cómo van a justificar ante el electorado que les votó hace 6 meses su incapacidad para formar Gobierno y pedirles de nuevo su confianza si no cambiaron nada de su propuesta? ¿Cómo esperan obtener resultados diferentes si se realizan las mismas acciones?

Por eso, y porque no existen precedentes en nuestro país, es posible que quien más pudiera ganar fuera quien más arriesgara. Quien apostara por el cambio. Quien decidiera cambiar al cabeza del cartel. Y no. No es una locura con tan sólo dos meses. Después de lo que llevamos andado, y con el agotamiento-aburrimiento de los electores, sólo el que presente una cara nueva podrá garantizar ante el electorado al menos una nueva intención de hacer las cosas. Una nueva ilusión. Un nuevo modo. Una nueva acción.

Los tiempos, las campañas, los medios, las estrategias... todo ha cambiado ya en política. Es hora de adaptarse y reconocer el fracaso. Asumir que hay margen de mejora y que hay valores y cantera suficiente dentro de los partidos para presentar nuevas caras y nuevas energías. Arriesgado, sí. Pero posible y con mayor garantía de honestidad seguro que volver a presentar los mismos candidatos y los mismos programas. ¿Irreal para nuestra España y con nuestros partidos? Totalmente. Pero soñar es gratis.

martes, 22 de marzo de 2016

¿Crisis de migración o migración de crisis?

La Unión Europea ha hecho frente a la masiva llegada de inmigrantes sirios que han entrado en los últimos meses en Europa huyendo del conflicto sirio con las tropas del IS.

Foto 20minutos.es
 
Esta crisis migratoria sin precedentes, que nos ha dejado impactantes imágenes sobre el estado en que sobreviven huyendo de su país, ha calado en las conciencias de la Joven Europa, vista ahora como esa tierra prometida llena de posibilidades para miles de personas que huyen de la guerra en su país.

Foto infonews.com

Tras varios meses de preparación y varias semanas de negociación, la UE ha firmado finalmente un acuerdo con Turquía para la gestión de esta crisis en la que se ha acordado la posibilidad de devoluciones de inmigrantes a Turquía, el estudio de manera individualizada de los casos para determinar los que serán considerados como asilo y el despliegue de ayuda económica y material para atenderlos en sus campamentos de refugiados.

Los principios que han regido este acuerdo se basan, fundamentalmente, en mantener la legalidad de la entrada en Europa de inmigrantes y actualizar a la situación la libre circulación de fronteras que el Acuerdo Schengen mantenía para toda Europa, progresivamente, desde que se firmara en 1985 por los entonces estados miembros. En ese acuerdo se establecía que correspondía a cada país la vigilancia de sus fronteras externas para los ciudadanos de estados no miembros así como la inmigración irregular ya que, una vez dentro de Europa, el derecho a la libre circulación de los ciudadanos europeos primaba sobre el control fronterizo.

Refugiados sirios ante una frontera cerrada.

¿Estaban bien definidos los límites de este acuerdo? A la vista está que quedaban algunos flecos sueltos por los que se han venido colando ingentes cantidades de inmigrantes por España hace unos años, Italia poco después y Grecia y Macedonia muy recientemente como consecuencia de la guerra en Siria. Y quizá este acuerdo sirva para terminar de definir cómo actualizar y llevar a la práctica un acuerdo que tenía algunos puntos débiles. Tantos como para que algunos estados miembros hayan decidido cerrar sus fronteras para evitar el paso y asentamiento de más inmigrantes a sus países.

Niños sirios en campamento de refugiados. Foto ecodiario.eleconomista.es

Es cierto que hay muchas variables que se deben tener en cuenta: la necesidad de buscar una vida mejor que anima a embarcarse en la aventura de migrar y abandonar su país con lo puesto a decenas de miles de familias enteras. La existencia de mafias y traficantes que se enriquecen al asegurar un futuro mejor a estas familias que se juegan la vida en llegar a Europa. El drama humano que supone la llegada de personas sin recursos a los países vecinos del norte, ricos y sin guerra (aparente). La meta de todos ellos por llegar a Alemania, que resulta cuanto menos sorprendente. La llegada del terror por atentados islamistas al corazón de Europa (que empezó el 11-M, pero que parece que Europa ha empezado a sentir como propia tras los atentados de París el 13-N pasado y los de hoy mismo (22-M) en Bruselas.

Desalojo del Aeropuerto de Bruselas. Foto Laurent Dubrule EFE
Lo cierto es que tras el 11-S las guerras han cambiado en el mundo desarrollado: ya no se producen entre batallones de combate en un campo de guerra, sino en los lugares habituales de paso entre los ciudadanos de un país como son una estación de tren, un aeropuerto, una sala de fiestas o la boca del metro. El desconocimiento de quién es el que podrá hacer daño les hace aún más peligrosos a ellos y a los ciudadanos más vulnerables. Pero forma parte esta nueva guerra: el terror es su principal arma.

Niño sirio ahogado en la playa. Foto ABC.es


¿Ha sido poco humana entonces la respuesta de la UE ante esta crisis o al contrario ha sido más bien tibia al no atacar la raíz del problema? ¿Es incompatible en este siglo XXI mantener la libre circulación de ciudadanos europeos con la seguridad e integridad de los mismos? ¿Es legítimo tener temor ante una avalancha humana así o somos los  más insolidarios de la Historia por permitir que los niños mueran ahogados mientras tratan de alcanzar la costa griega?

Calles de Alepo (Siria). Foto elmeme.me
Y mientras, el Estado Islámico, avanza sus tropas en Siria y continúa sembrando el terror por aquéllas tierras y también fuera de ellas. ¿Cómo casamos la acción humanitaria con la gestión eficaz de los recursos de un país? ¿Aceptamos por humanidad a todos los que huyen de la guerra o acogemos sólo a los que sabremos que podremos dar trabajo, casa, comida, educación y sanidad? ¿Deben quienes vengan asumir las costumbres del país e integrarse en la sociedad que les acoge o pueden mantener sus tradiciones para legarlas a sus descendientes y que no pierdan sus raíces? ¿Está fallando Europa en la gestión de la crisis o en la Comunicación de cómo lo está gestionando? ¿Nos encontramos entonces ante una crisis de migración o ante la gestión de una migración de crisis? ¿Cuál es la respuesta más adecuada?