jueves, 26 de abril de 2012

La Comunicación del PP: ese escollo por salvar

No hay nada que hacer. La Comunicación del Partido Popular no ha sido nunca uno de sus fuertes. Hoy tampoco.

En los días del gloria del PP, cuando gobernaba Aznar y la economía y España iban bien, se cometían errores garrafales de comunicación. Algunos fallos se produjeron por incapacidad de contraatacar rápidamente ante las puntas afiladas de la bancada de enfrente, como fue el caso de la foto de las Azores. Una terrible ingenuidad, junto con  un nulo criterio de la objetividad y la empatía, fueron el caldo de cultivo perfecto para un cóctel molotof mediático muy explosivo que aún hoy le cuesta votos a los populares.

Unos meses después, una Crisis con mayúsculas mal gestionada -el 11M-, le costó al PP el gobierno de la nación. Hubo enormes errores de la gestión de la crisis: la mayoría, además, fueron tremendos errores en la comunicación. Les costó unas elecciones presidenciales.

Ocho años han pasado y sabemos que la sequía del desierto de la oposición no enseñó al Partido Popular que debía manejar mejor los tiempos, los temas, los titulares y los argumentos para vencer en esa guerra electoral que se libra a diario: la de la opinión pública. Sólo lleva unos meses en el Gobierno, pero no hay más que mirar los periódicos, Internet o Twitter para darse cuenta de que el PP tiene perdida la batalla de la calle.

Durante casi nueve años se nos ha estado intentando convencer de que Rajoy era un buen gestor pero un mal candidato. Tres asaltos electorales después, con dos fracasos y una victoria, sabemos además que es un buen gestor y gran trabajador, pero un pésimo comunicador. Y no sólo porque haya huido de la prensa tras anunciar importantes medidas en Sanidad y Educación.

Su cara a cara con Rubalcaba, en el que estuvo enfrascado en sus papeles gran parte del tiempo, dejó a la vista del público a un candidato prudente, que buscaba más la seguridad y la certeza de los datos que el convencer al gran público de su valía. Fue un debate en el que, en parte, Rajoy salvó los muebles gracias al gran error de Rubalcaba: enarbolar un discurso desde una hipotética oposición en la que su subconsciente le situaba y, lo que es peor, que él mismo se encargó de situar en el electorado.

Cinco meses más tarde seguimos constatando que el hoy presidente del Gobierno es un hombre serio, de trabajo, convencido de lo que tiene que hacer y que lo acomete sin demoras. No recuerdo una época en la que se esperara con más ansiedad informativa los Consejos de Ministros de los viernes: no hay uno en el que no haya sorpresas informativas o nuevas reformas por conocer.

Y precisamente, cuando más tiene que aplicarse el PP en explicar ante la ciudadanía las numerosas reformas de gran calado que va a llevar a cabo, más pincha. Ni una se ha vendido bien. Todas han fallado en la comunicación. Empezando por la del Empleo. Pero no por haber causado una 'cantada' huelga general, sino por un tardío spot publicitario que a pesar de ser bueno, falló en el timing: tuvo que ser retirado en plena campaña electoral andaluza y asturiana. Y hoy, sin campañas electorales y mucho que perder ante la opinión pública, el vídeo explicativo sobre la Reforma Laboral tiene en YouTube sólo 264 reproducciones. ¿Le parece a alguien de recibo?.

La Reforma Educativa es una bomba de relojería que aún no ha explotado. Sus propuestas de reducción del gasto público aumentando la ratio escolar, proponiendo el cierre de titulaciones universitarias sin un mínimo de matriculaciones, condicionando las becas para la Universidad también a los resultados académicos, sacarán a los alumnos y profesores a la calle dentro de muy poco. Y sin embargo, muchos en privado son capaces de reconocer que hay demasiadas universidades en España, que los jóvenes hipotecan años de estudio para ser titulados en paro, que los gastos son excesivos y que hay que hacer algo... "Algo sí, claro, pero no ésto", afirmarán. Es evidente que no se comunicó bien.

La Reforma Sanitaria sólo ha dejado en la retina de los españoles que los jubilados podrán llegar a pagar hasta 8 euros al mes por sus medicamentos. Sin embargo, son muy pocos los que saben que los parados dejarán de abonar en las farmacias por esta medida. Si lo negativo triunfa sobre lo positivo es sólo por una mala gestión de la comunicación de las medidas. Si bien los ministros responsables (Sáez de Santamaría, Báñez, Wert y Mato en este caso) supieron explicar con claridad sus iniciativas, la maquinaria mediática ha pillado a contrapié a la comunicación institucional. La ingenuidad, falta de previsión y de organización, el desconocimiento del pulso de la opinión pública, la torpeza para propagar eficazmente los mensajes y una total incapacidad para la reacción son algunas de las causas de este caos comunicativo.

Y todo esto coincide con el doloroso conocimiento por parte del público de una importante amnistía fiscal. Para muchos resulta insultante. Para los profesionales de la comunicación institucional también, pero además por otros motivos.

P.D.: este artículo se ha escrito sin citar una sola vez la palabra "recorte" ;-)

viernes, 13 de abril de 2012

Con todo el pescado vendido

Se sabía antes de que se celebraran los comicios: o el PP obtenía la mayoría absoluta o no podría alcanzar San Telmo. Y así, a falta de cinco escaños, Javier Arenas se encuentra a un único paso de lograr el Gobierno en la Junta de Andalucía.

Lo cierto es que ya está todo el pescado vendido. Valderas ya anunció antes de las elecciones que no permitiría un gobierno de derechas. Por eso el PSOE celebró la noche electoral como la de un gran triunfo a pesar de haber perdido 9 escaños. Aún así, Arenas hizo los deberes y en plena resaca electoral sacó la bandera del pacto de gobernabilidad, como si fuera posible un pacto PSOE-PP al estilo alemán, (el del País Vasco tiene la connotación de que fue para evitar el gobierno nacionalista de PNV. Y el de Extremadura, ya está jugando malas pasadas al PP). Así, se garantizaría la estabilidad del Gobierno en los tiempos difíciles que vivimos de arcas públicas vacías. Como era de prever, nadie le hizo caso.

Más tarde, con las aguas más calmadas, comenzaron las disputas en el seno de IU. El ala más radical de su partido, la de Sánchez Gordillo, se opuso claramente a que IU se vendiera en un pacto de gobierno con el PSOE. Y las bases, que deben aprobar la decisión en un referéndum vinculante, son siempre reacias a gobernar con el PSOE: por principios y por el alto coste electoral que luego les supone. Lo más planteable para IU sería un pacto de investidura: apoyar la elección del presidente y condicionar todas las decisiones de gobierno a posteriores pactos. Pero no, Griñán avisa que el acuerdo es para cuatro años: de lo contrario, se augura una legislatura muy corta y con terribles dolores de cabeza para el partido de Gobierno, que tendría que pactar todas y cada una de las decisiones de calado en un parlamento en el que no tiene ni siquiera la mayoría simple.

El tiempo ha pasado y el próximo19 de abril se constituirá el Parlamento Andaluz. Ahora todo son prisas. Griñán confía en cerrar el acuerdo en una semana: eso sí, supone la entrada de IU en el Gobierno y la creación de un bastión de oposición global al Gobierno Central desde Andalucía, tal y como se hiciera durante los ocho años de Aznar. La idea romántica de ser el reducto "rojo" en un mapa ibérico teñido prácticamente de azul, refuerza a los que dudan de las ventajas de pactar con el PSOE. Pero IU es consciente de haber recogido gran parte del voto descontento socialista: si ahora le dan gobierno ¿no estarán traicionando a su electorado?, se preguntan en las asambleas. Y encima, con amenazas de escisión por parte del alcalde de Marinaleda. Por eso, desde la dirección regional de IU no tienen prisa y esperan cerrar acuerdos de programa suficientemente importantes que les permita entrar en el Gobierno.

Según recogía ayer la versión digital de La Razón, "La otra incógnita que IU debe despejar es cuándo se celebrará el referéndum vinculante entre sus bases. El sector contrario al pacto sospecha que no se convocará. De momento, las agrupaciones locales ya han hablado. En Sevilla, territorio controlado por Juan Manuel Sánchez Gordillo, las agrupaciones han rechazado un pacto con el PSOE, según la dirección provincial. Sólo una asamblea votó a favor de un  acuerdo de legislatura; 16 se pronunciaron por apoyar la investidura de Griñán con condiciones programáticas; diez se decantaron por la abstención o «votarnos a nosotros mismos»;  y once asambleas no apostaron por ninguna proposición. Estos datos los puso en duda la dirección regional, que apuntó que sólo diez rechazaron cualquier tipo de acuerdo.   
Mañana, el sector crítico que engloba al Sindicato de Trabajadores del Campo y de la CUT-BAI se reunirán en Osuna (Sevilla) para seguir haciendo fuerza para que IU rechace un pacto con el PSOE y no entre en un futuro Gobierno. En todo caso, un apoyo a Griñán y siempre que cumpla determinadas condiciones".

Pero la maquinaria ya está en marcha. Y aunque Arenas trata de quemar estos días sus últimos cartuchos, recordando que el Gobierno entre los dos grandes es posible, ya han salido los sindicatos a apoyar el pacto de IU con el PSOE. Es la prueba irrefutable de que todo el pescado está ya vendido.

lunes, 26 de marzo de 2012

Los protagonistas de las elecciones andaluzas

El batacazo ha sido grande, pero de quien no se esperaba. Las encuestas jugaron una mala pasada, y el Partido Popular de Andalucía sufre hoy las consecuencias de haberse creído triunfador y sentirse perdedor pese a haber ganado.

Estas elecciones, que se celebran tres meses después de unas generales que llevaron al PP a la mayoría absoluta en el Gobierno de la nación, dan pie a múltiples lecturas de lo ocurrido. La más socorrida, que Rajoy suspende 100 días después de empezar a gobernar. Pero yo tengo mis dudas: el debate autonómico  sobre todo en Andalucía es demasiado peculiar para extrapolar los datos de las nacionales. Son 400.000 votos los que ha perdido el PP entre la contienda general y la autonómica. Pero en esta ocasión ha pesado, sin duda, que las andaluzas se celebraran por primera vez en 16 años por separado de las legislativas. El PSOE sabía que era la única opción para evitar la gran debacle general, y lo ha logrado.

Fuente: Datos oficiales de la Junta de Andalucía


Pero no es el único motivo. Los escándalos de los ERE fraudulentos y la corrupción han pasado factura al PSOE, aunque a la vista de los resultados, no tanta como habían previsto las encuestas: 9 escaños y cerca de 700.000 votos. Pero aún mantiene más un millón y medio de electorado fiel que le permite presumir de una dulce derrota que en realidad es una victoria. El perfecto control de los medios audiovisuales y sus mensajes han jugado sin duda un papel fundamental en esta mínima sangría de votos. José Antonio Griñán sale reforzado dentro y fuera de esta tierra. Ya tuvo que demostrar su fuerza en un Congreso Regional tras ser designado por Manuel Chaves como sucesor 'digital'. No quiso mojarse pero se posicionó a favor de la baza perdedora en las Primarias de su partido. Y hoy sabe que podrá seguir gobernando a pesar de haber perdido las elecciones.

Diego Valderas es el gran triunfador del encuentro electoral. Pese a haber anunciado que pactaría con el PSOE para impedir la gobernabilidad del PP en la Junta, IU ha logrado doblar la representación autonómica que tenía y es la única fuerza política que gana votos absolutos (120.000). Lo cierto es que Valderas ha ganado en todas partes menos en su pueblo (Bollullos, como bien apunta en su blog @ascandi, donde sacó 1.000 votos menos que en los últimos comicios autónomicos). Y es llave de Gobierno, a pesar de que su electorado haya castigado siempre con posterioridad los pactos de gobernabilidad.

Otro de los elementos a analizar es el candidato que ha perdido las elecciones. Javier Arenas, a pesar de haber sido la fuerza más votada y haber logrado el apoyo del 40,66% de los votantes, ha sido derrotado. Por cuarta vez el dirigente popular se ha presentado a estos comicios. Y en ninguna de las ocasiones ha logrado la presidencia de la Junta. Pero uno de los datos más duros es que el propio Arenas en el año 2008 logró 1.730.000, y en esta ocasión ha perdido 160.000 votos de respaldo a su propia persona; y 400.000 de apoyo a su partido en las pasadas generales del 20N (hace sólo tres meses). El candidato del PP ha sido, con toda probabilidad, motivo y causa de estos resultados. Que su figura genera rechazo en los votantes es una verdad irrefutable después de cuatro intentos. El hecho de partir como favorito en las encuestas le hizo tomar decisiones -cuanto menos arriesgadas en su momento-  que hoy se ven como errores directos: es el caso de la incomparecencia en el debate de Canal Sur (como dice @antonigr en este artículo y en éste otro sobre la silla vacía).

Sin duda el PP andaluz debe afrontar ahora una profunda renovación que se hace más necesaria que nunca. Como sostiene @lacarreter en su análisis, los resultados electorales piden cambios: cambio en la manera de hacer las cosas que hasta ahora ha tenido el PSOE en la Junta de Andalucía (700.000 votos menos). Cambio en la candidatura y/o directiva popular que no ha logrado convencer a los electores andaluces (400.000 votos menos que en las elecciones generales de hace 3 meses). Cambio en el papel que debe jugar la izquierda en esta tierra: logran 120.000 votos más que en las últimas autonómicas. Y eso, a pesar de la importante abstención, que es el otro gran protagonista de estas elecciones: frente a los 3.900.000 votantes de ayer, hay 2.400.000 andaluces que no lo hicieron. Ellos son los grandes protagonistas de estas elecciones: los que no estuvieron. ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha provocado la ausencia de tantos electores? ¿Qué mensajes fallaron y no lograron que se movieran el domingo del sillón? ¿O qué determinó su decisión de no ir a votar?

Sabemos que la autocrítica no es una virtud común entre la clase política de este país. Pero después de la noche de ayer, todos deberían hacerlo. Ahora empieza verdaderamente la jornada de reflexión.