domingo, 6 de noviembre de 2016

Elecciones USA: ¿el Efecto Estela de Trump vencerá al Efecto Venus de Clinton?

Fuente imagen: proceso.com.mx
A propósito de las elecciones norteamericanas que se celebrarán en apenas unos días, ha caído en mis manos una tesis doctoral que aborda un interesante planteamiento psicológico que podría aplicarse al incierto resultado del enfrentamiento electoral de Donald Trump y Hillary Clinton. 

Según define la doctora por la Universidad de Alcalá Loreto Barrios en su tesis doctoral, el Efecto Estela se refiere al atractivo o magnetismo que desprenden algunos individuos con rasgos narcisistas que hace que las personas de su entorno los valoren muy positivamente a corto plazo pese a los aspectos negativos del individuo, precisamente como consecuencia de su narcisismo. Igualmente, establece en su tesis -que estudia el rechazo que los profesores de Proyectos de las Escuelas de Arquitectura generan entre parte del alumnado por su narcisismo- que el Efecto Venus es la tendencia mayoritariamente femenina de considerar a priori que la valoran menos de lo que lo realmente la valoran; bajo esta premisa, se da por hecho que los demás también se valoran con esa prudencia y se ignora que hay muchas personas que se sobrevaloran, lo que trae como consecuencia que acepten ser infravaloradas.
Gráfico de la doctora Barrios sobre el Efecto Estela aplicado al alumno/profesor

En este momento de final de la campaña de USA, en el que las encuestas a sólo tres días sitúan a Trump a sólo un punto de Hillary, este estudio resulta muy esclarecedor y oportuno. ¿Es el éxito de Trump una consecuencia del Efecto Estela que produce su personalidad estridente y provocadora? ¿Es posible que la candidata demócrata sea víctima de un Efecto Venus por su condición de ser mujer pese a ser la mejor preparada de la historia de su país para desempeñar ese cargo? 

Que un personaje como Trump con una personalidad tan machista, populista e histriónica como la suya fuese capaz de llegar a ser candidato republicano a la presidencia de los EEUU, es ya en sí mismo algo sorprendente. Que, además, haya sido capaz de poner en dificultades la candidatura demócrata de Clinton -y está por ver si no podría incluso ganar las elecciones- resulta un fenómeno digno de estudiar. 
Fuente imagen: eldesconcierto.cl

Dice el consultor político argentino Mauricio Jaitt, que la campaña de Donal Trump responde a una brillante estrategia: la de diferenciarse de manera notable de su oponente. Frente al hecho de que Hillary haya nacido y crecido en el corazón mismo de dos grandes gestiones demócratas de ocho años cada una (la de Clinton y la de Obama), Trump no podía plantearse ser "un rival amable, con apego a las normas del fair play y defensor de los valores y la buena convivencia (...) La única alternativa posible es diferenciarme de manera rotunda, plantear propuestas duras que me ubiquen en las antípodas de mi rival, con ideas que duelan pero despierten la conciencia de los americanos ansiosos de algo distinto". Y a todas luces, ha funcionado. 

Si unimos la teoría del Efecto Estela de la doctora Barrios y la explicación de la estrategia de Jaitt obtendríamos a un candidato Trump enormemente provocador, más cercano al populismo y la política como espectáculo que como resultado de un estudiado planteamiento de Gobierno y administración racional. Un candidato consciente de su menor preparación pero osado en su planteamiento, que va más allá del no tener miedo: no sólo es consciente de sus enormes diferencias e inferioridad de partida con la oponente, sino que además está orgulloso de ellas. Un candidato al que dos días antes de un debate presidencial, The Washington Post le publica un vídeo en el que se vanagloria de manosear a las mujeres y que es capaz de anular ese tema en la campaña calificándolo como una conversación "de vestuario" entre  hombres. ¿Es Trump el prototipo de personalidad narcisista que a pesar del rechazo que genera es capaz de crear un Efecto Estela en los demás y resultar atractivo a los votantes? 
Fuente imagen: lanacion.com.ar

Por otra parte, la candidata Hillary Clinton, clara ganadora de la contienda muchos meses antes de que se celebraran las elecciones, ha ido viendo cómo su oponente recortaba las distancias. El balance de los debates presidenciales, en los que debería haberse puesto de manifiesto la pureza de la técnica y la preparación para el Gobierno desde la experiencia de ella frente a la fanfarronería, lo emocional y el discurso del miedo de él, no ha resultado ser una clara victoria para la demócrata. Incluso la propia Hillary ha reconocido en una reciente entrevista para The New Yorker, que el mensaje simplista y maniqueo de Trump ha sido más efectivo que la pedagogía de su discurso sobre la cuestión económica.  
Gráfico de la doctora Barrios sobre el Efecto Venus aplicado al alumno/profesor. 

Si tenemos en cuenta la teoría de la doctora Barrios del Efecto Venus, podríamos decir que en la candidata demócrata se ha interpretado de alguna manera cierta inseguridad frente a su oponente -que no tiene por qué ser real-, sobre todo a partir del momento en el que la defensa de Trump ante sus "conversaciones de vestuario" (sic) se basara en los ataques que la Clinton realizara a las mujeres que en el pasado acusaron a su marido de abusar de ellas. Unido a un montón de factores más (el hastío de la sociedad americana de la clase política o la facilidad del discurso maniqueísta de Trump que reconoce Hillary entre ellos), habrían acabado de hacer mella en la moral, la popularidad y las encuestas de la demócrata frente a un más que auto sobrevalorado candidato republicano que podría llegar a arrebatarle la presidencia de los Estados Unidos. 

¿Es Trump una consecuencia de un Efecto Estela sobre el electorado? ¿Ha sido Hillary víctima en algún momento de un perverso Efecto Venus frente al machista de su oponente? Serán respuestas que merecerá la pena estudiar  más despacio, sin duda, a la luz del resultado de las elecciones. Pero me gustaría ir más allá. ¿Será la psicología de las emociones una importante asignatura a tener en cuenta en los equipos de campaña de demostrarse que algo así hubiera podido ocurrir en las elecciones norteamericanas? ¿Tenemos en España algún caso de políticos que generen Efecto Estela o Efecto Venus? ...Muy pronto, las respuestas.

jueves, 30 de junio de 2016

De vídeos, rotuladores y la creatividad al servicio de la campaña #26-J

(artículo escrito para Magazink el 24-06-16)

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Aplíquese a libros, películas, relaciones amorosas… Pero no a campañas electorales. La repetición de elecciones por primera vez en España nos ha dejado un derroche de creatividad en los partidos políticos como los que hasta ahora nunca habíamos visto. Y esto, sí es bueno.

Es bueno porque hace que los equipos de campaña tengan que superarse. Porque el hecho de llegar convocados 6 meses después de nuevo a las urnas, para encontrarnos de nuevo con los mismos candidatos y los mismos programas (con nuevas y originales formas, eso sí, como el de Podemos, convertido en un catálogo de IKEA), ha convertido esta campaña en una auténtica batalla de ingenio y creatividad.



Y es que el uso mayoritario de Internet y las redes sociales ha cambiado sustancialmente el modo de hacer política. Si antiguamente, la creatividad se debía aplicar a elegir qué objeto de mercandishing resultaría más efectivo (y hemos visto desde polvorones hasta magdalenas, pasando por unos originales rotuladores del PP), ahora Internet lo soporta todo. Los spots electorales, que llevan dando la batalla en política desde los años 50 en EEUU (según nos explica Xavier Peytibi en este artículo), han sido los verdaderos protagonistas de esta campaña y han servido más que nunca para soltar verdaderos ZASCAS a los contrarios con simpatía, sentido del humor y gran éxito de público y crítica en muchos casos.

Y es que el marketing político ha cambiado en los últimos años. Desde que se inventaron, los vídeos electorales han tenido una grandísima importancia (¿recuerdan el doberman del PSOE en 1996?). Ahora, la posibilidad de que éstos puedan verse de manera libre y gratuita por Internet, redes sociales, WhatsApp o Telegram ha permitido que proliferen de manera asombrosa. Y es que, claro, ya no hay que pagar por carísimos 20 segundos de publicidad en televisión para que se emitan; ni que su visionado se limite a los espacios gratuitos que la televisión pública está obligada a ceder según un cada vez más anticuado reglamento electoral (como la prohibición de publicación de encuestas durante los últimos 5 días de campaña que es abiertamente burlada en Internet y medios o la cuestionada existencia de una obsoleta jornada de reflexión).

Y así, entre el abaratamiento de los vídeos al limitarse su coste a la creatividad y la producción y la necesidad de despertar y mover de su cómodo sillón al electorado, hemos podido asistir a un gran espectáculo de creatividad y respuestas de partido a partido a través de los vídeos. Son tantos y tan buenos la mayoría que da pena no nombrarlos todos, pero seleccionaremos unos cuantos (otra gran selección, en este post de Peytibi).

Tras el debate electoral a cuatro (gran acierto ponerlo al inicio de campaña y no a mitad como acostumbraba a estar), Podemos publicó un genial vídeo en el que se defendía de la acusación del PSOE de que sólo le preocuparon los sillones en la anterior negociación. El PSOE, por su parte, decidió ridiculizar el programa electoral podemita: un país no se vende por catálogo. El PP ha pisado fuerte esta campaña con varios vídeos: el de los gatos y el billar entre los mejores. Y otros como el del hipster o los moteros o el despertador, no han llamado tanto la atención por ser reediciones de los de la anterior convocatoria. A ellos les responde el PSOE con este ingenioso spot sobre los momentos insuperables del verano: imagínatelos sin Rajoy, para mí uno de las mejores creatividades socialistas de esta campaña.  

Pero aquí ha habido zascas de todos los colores y direcciones: si hemos visto al PSOE contra PP (un clásico) o a PP contra los votantes de Ciudadanos, merece una mención la respuesta de los naranjas a la última creación pepera: una quitada de careta en toda regla, un hablar sin tapujos y sin vergüenza disfrazada del eufemístico “voto útil”. Esta vuelta de tuerca de la formación azul tuvo pronta respuesta en la de Rivera que viene a decir así no, señor Rajoy. O la ridiculización del PP a la campaña de Podemos y sus sonrisas, atacando con gestión y resultados la campaña de las emociones que ejecuta la formación de Iglesias. Por cierto, que para emociones, la que despierta el otro gran vídeo de Unidos Podemos, el de las tablas (han sido muy pocas las creatividades audiovisuales de los morados en esta campaña, pero muy muy buenas todas ellas). 

Y ha habido más. Mucho más. En la creatividad de los mensajes que, a pesar de ser repetidos, suenan a nuevos. En la focalización de nuevos públicos -como Albert Rivera, que pasó 24 horas con un famoso youtuber- o en la segmentación de públicos y polarización de mensajes en partidos que hasta ahora no nos tenían acostumbrados a ello (como el PP, con sus anuncios en Internet en provincias susceptibles de perder escaño). Por todo esto, me parece que ha sido una gran campaña en cuanto a creatividad. Un auténtico espectáculo de ingenio desde todos los partidos que han logrado superarse y llamar la atención de sus aburridos votantes. Veremos este domingo qué partido convierte mejor el ingenio en votos. ¡El espectáculo va a comenzar!

viernes, 17 de junio de 2016

El PP, el 26-J y la segmentación

El PP se ha puesto las pilas de cara al 26-J. Segmentación geolocalizada de publicidad online, agresividad en discursos y anuncios, mensajes incisivos que tapan los mayores agujeros de sus propuestas... Sorprendentemente, esta es la campaña que está desarrollando el PP para las elecciones del 26-J. 

Y hablo de sorpresa porque no es eso a lo que nos tienen acostumbrados. Mucho menos en el partido del candidato que, siendo presidente, ha dado ruedas de prensa a través de un plasma. El partido que menos y peor ha comunicado sin duda en los últimos años, el que se centró tanto en la recuperación económica del país que se olvidó de contarlo a sus ciudadanos, el partido que no fue capaz de revalidar un gobierno a los 4 años de su mandato. 

Pues eso se acabó. Al menos en esta campaña. Hay nuevos aires que lo demuestran en todas sus acciones: desde los vídeos electorales hasta la publicidad online. Han estudiado las encuestas, han visto donde flojean, dónde está su audiencia, dónde les interesa actuar más, y qué motivos deben dar a esos ciudadanos para que les voten. Y para muestra un botón:  

Anuncio segmentado localmente del PP en Facebook. 

Anuncio segmentado localmente del PP en webs. 
Ambos anuncios -encontrados por una servidora mientras navegaba con su móvil anoche en una "provincia caliente del PP"-, segmentados geográficamente, tienen un mensaje claro: votar Ciudadanos es votar Podemos. Conscientes como son del agujero de votos que tiene su pipa de conversión hacia el partido de Rivera, ¿qué mejor manera que disfrazar su candidato con una coleta para identificar gráficamente qué supone en esa provincia votar al partido naranja?  

En ambos casos el anuncio derivaba a una landing page alojada en pp.es en la que, con un diseño actual, moderno, minimalista, sencillo y conceptual invitan a visitar la web electoral: ahoramasquenunca.es. En ella se suceden los diferentes vídeos electorales que ha puesto en marcha el PP para esta campaña. Aunque no están todos: echamos de menos el polémico vídeo de la línea roja, en el que se criticaban los vetos para pactos post electorales tras el 20-D (quizás por ser un vídeo de la precampaña electoral?). 

Página de aterrizaje de la campaña online del PP. 


Pero no han sido los únicos cambios. También los vídeos electorales, que ya en las pasadas elecciones apuntaban a otras maneras de comunicar, han seguido hablando un nuevo lenguaje que trata de acercarles más a la sociedad: haciendo uso del mejor sentido del humor, el que es capaz de reírse de uno mismo, han tratado de seguir quitándose algunos clichés, como con el vídeo de los hipster o los moteros

Y han ido más allá. Han atacado -con una acertada comparación en el vídeo del billar- las "carambolas" electorales que supuestamente muchos ex votantes del PP hicieron en pasadas campañas: votar a Ciudadanos para castigar al PP, pero esperando su posterior apoyo a Rajoy. Han dejado por incongruentes a todos aquéllos que, por no votar al presidente en funciones, eligen opciones con las que no están de acuerdo, como en el vídeo de los gatos.

Segmentación estratégica

En definitiva, que lo que está haciendo el PP en la campaña de las primeras elecciones repetidas en España es aprender de los errores pasados, continuar con las buenas acciones iniciadas en las últimas (prueba-ensayo-error...) y estudiar de verdad cuáles son sus verdaderos agujeros en la pipa de conversión de votos peperos: el voto castigo que se escapa a Ciudadanos, el voto castigo que se le niega al PP por ser Rajoy el candidato o el voto joven que huye porque piensa que es de otra generación (también han hecho un guiño a las generaciones que les son fieles con un emotivo vídeo sobre la sabiduría de la experiencia en el vídeo de la abuela).

Y lo que es más importante: han atacado de manera incisiva allí donde más les duele analizando los datos (muchos, muchísimos en la época de la política digital) y preparando campañas segmentadas. Aprovechando las oportunidades que da Internet y las redes sociales de preparar mensajes dirigidos donde se encuentra realmente su audiencia y atacar donde más falta les hace. Bienvenidos al mundo de la política y el marketing digital. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

Confluencia IU+ Podemos, igual a suma de votos? Tuyos, míos, nuestros

Acabamos de conocer, de la mano de Metroscopia, el primer adelantamiento virtual que la izquierda realiza al PSOE, el hasta ahora único abanderado con suelo electoral en el centro izquierda de este país.



Y digo, a conciencia, "adelantamiento virtual". No hablo de sorpasso -a pesar de ser el término de moda en estos días- ya que nuestro riquísimo idioma nos permite utilizar el término español que define la misma acción. Hace unos días la RAE ponía en marcha una campaña en defensa del castellano en el mundo publicitario (recomiendo ver el vídeo si aún no lo ha hecho: imperdible). Igualmente, entiendo, en el mundo periodístico y político debemos evitar el uso de voces extranjeras y utilizar las muchas que tiene nuestro rico vocabulario. Que empezamos por Italia y acabamos por EEUU... (Y eso a pesar de que el amable administrador de la cuenta de Twitter de la RAE quiso explicar a un tuitero el significado de esta voz italiana que no recoge nuestra regia academia lingüística)

Pues eso: adelantamiento. Y virtual, sí. Porque una vez más los encuestadores de este país se la están jugando teniendo que predecir comportamientos electorales ante situaciones y variables completamente desconocidas y con giros jamás vistos en nuestra democracia. El resultado de esta última encuesta es posiblemente de los más virtuales en este sentido de los que hemos conocido. Y más si tenemos en cuenta como se ha hecho la "fusión" entre los partidos de izquierda que ha permitido por primera vez hablar del desbancamiento del PSOE como garante de la izquierda.

Hace sólo dos semanas se hacía oficial una confluencia entre los dos partidos (IU y Podemos). Se venía acariciando por alguno de los voceros mediáticos de la formación morada desde la misma noche electoral del 20-D: ya entonces se jugaba con el dibujo que el hemiciclo habría tenido esa noche si hubieran unido sus fuerzas.



Y tras el 20-D, Alberto Garzón, el joven dirigente de IU, era el político mejor valorado en todas las encuestas: ocurrió en el barómetro del CIS en febrero y en el de mayo. Tanto es así, que muchos se preguntaban qué tenía este joven político que a todos gustaba. Y tenía, y tiene, una mezcla de muchas cosas: sencillez, coherencia, pasión, convencimiento de su causa, capacidad de arrastre de los sectores más jóvenes e idealistas y, fundamentalmente, una mejor imagen -más suavizada y menos soberbia- que la del dirigente de la fuerza morada. Tanto, que hay quienes piensan que los movimientos del joven Alberto están llenos de audacia y que puede merendarse a Iglesias.

Lo cierto y verdad es que IU ha logrado como nadie rentabilizar unos votos que no tiene. Con el resultado en la mano del 20-D, esta formación obtuvo casi un millón de votos. La caprichosa Ley D´Hont los dejó convertidos en sólo 2 escaños por Madrid. Pero ya era un gran mérito: estando fuera del discurso global de partidos (que se jugaba oficialmente a 4) logró hacerse un hueco gracias, sobretodo, a una campaña de comunicación rompedora y que logró calar en un público hambriento de oír y ver nuevas formas de hacer política. Y ellos fueron capaces de transmitirlo. Con creces. Y lo que es mejor, negociar después con el crecimiento exponencial que las encuestas le otorgaban. 

Ahora bien, ¿qué se espera de esta confluencia IU-Podemos? Muchos han especulado con un terremoto electoral. Otros, vaticinan el final de una de las dos formaciones. Pero la realidad es que contar a priori con que unidos lograrán la suma de los votos de ambos por separado no es real. Tan simple como que cada uno de sus votantes reales se decantó por una de las dos formaciones y muchos de ellos jamás votarían a la otra.



Podemos ha logrado cosechar tanto suelo electoral gracias, en parte, a haberse alejado de los discursos tradicionales de izquierda que asustan a muchos españoles; gracias a haber disfrazado sus propuestas, haberlas identificado con la lucha contra la "casta" y a favor de la "gente". Este maniqueísmo, adornado con grandes dosis de populismo y una apabullante exposición mediática, han otorgado una carrera meteórica a la formación morada. Pero no es bastante.

Como he comentado en anteriores ocasiones, Pablo Iglesias y su formación tienen claro que el objetivo es el Gobierno. El poder total. Sin ataduras. Por eso mareó la perdiz todo lo que pudo a Sánchez tras el 20-D y le lanzó un dardo envenenado. Porque en realidad nunca estuvo interesado en cogobernar con él. Fue todo una estrategia muy bien planificada y ejecutada. A pesar de que Pedro no se haya dado cuenta hasta hace bien poco. O sí e intentó en vano que quedara retratado. Pero no tuvo en cuenta que Iglesias era más listo: siempre jugó con él y sus aspiraciones de gobernar y fue Sánchez quien ha dejado al aire su ambición.

También comenté hace poco que de cara al 26-J ganaría respecto al anterior contienda quien cambiara algo: si siempre haces lo mismo no esperes resultados diferentes, decía Einstein. Y a la vista de los resultados de la última encuesta, se cumple la frase de nuestro amigo Albert: crecen los que han cambiado (IU y Podemos) y el que no hizo nada, que es también una acción. Se mantienen en bajada quienes siguen el mismo discurso que antes de las elecciones (PSOE y Ciudadanos) desgastados también por su papel -sobretodo virtual- de presidenciables tras el 20-D.

Podemos e IU mantendrán sus siglas, sus campañas, sus agendas e incluso sus cuentas separadas de cara a las próximas elecciones. Hacen bien: no se puede contar con que funcione el "tuyos, míos, nuestros" por mucho amor que al principio haya. De hecho, es la única manera que tienen de no enfadar a sus electores. Porque aunque las bases de ambos partidos aprobaron mayoritariamente la confluencia, una cosa son las bases y otra muy distinta sus votantes.

¿Será entonces más bien una confluencia encaminada a eliminar del mapa la formación clásica de la izquierda española? ¿Habrá sabido vender Garzón muy bien la piel del oso antes de cazarlo por haber logrado ya 13 puestos de salida para su formación desde antes de la votación? ¿Sentirán sus votantes que han jugado con su confianza y repartido sus votos como si fueran cromos? ¿Será posible que los teóricos políticos y académicos de Podemos no hayan medido con lupa este movimiento? ¿Hablaremos entonces de un adelantamiento al PSOE virtual o real?

Por suerte en política, como en la vida y en los gustos, no hay nada escrito. Y la función no acaba hasta que no se baja el telón. El espectáculo sólo acaba de empezar.

sábado, 30 de abril de 2016

Por qué ante el 26-J ganaría quien más arriesgara

La repetición de las elecciones -que no celebración de elecciones anticipadas- el próximo 26 de Junio tienen la peculiaridad de que no cuentan con antecedentes en la joven historia de nuestros 40 años de democracia.

A ellas la ciudadanía llega cansada después de haber visto a unos dirigentes políticos incapaces de ceder un ápice sus aspiraciones por el poder a pesar de haber pregonado a los cuatro vientos que era tiempo de negociación. La falta de cintura, las imposiciones de los aparatos y la ambición por llegar al poder a cualquier precio, han demostrado la falta de altura de miras de todos ellos.

Y aunque paradójicamente el que mejor punto de partida tiene es quien menos se ha movido de su posición, lo cierto es que Rajoy llega muy desgastado a esta cita electoral. Ha sido el candidato del PP desde el 2004, ha gobernado sin tiempo para que las reformas y los difíciles e incomprendidos ajustes se hayan notado apenas en la economía doméstica y los casos de corrupción le aflotan y atosigan sin remedio.

Sánchez, de quien ya hemos hablado anteriormente en este blog, ha bailado al ritmo que le marcaba Iglesias: ahora te propongo de presidente y te impongo el Gobierno, ahora no pacto contigo y te tumbo la investidura al tiempo que prometo volver a negociar, ahora me saco un conejo de la chistera y te vuelvo a deslumbrar con fuegos de artificio con Compromís. Se ha desgastado y quemado casi del todo.

Iglesias tenía muy claro cuál era su objetivo y ha jugado a la perfección sus cartas como ya comentamos también hace unos posts. Apoderarse del suelo electoral del PSOE es su gran objetivo y lucha por ello con ahínco, sabiendo que la sociedad española tiene difícil decantarse mayoritariamente por una fuerza de izquierda. Pero sus diferencias con Errejón también le han pasado factura y en los últimos sondeos se observa una bajada en la intención del voto para el partido morado -aunque, eso sí, en las últimas contiendas han sido siempre los únicos en lograr remontar resultados durante los 15 días de campaña-.

Rivera, por su parte, ha sacado partido como nadie a unos 40 escaños que el 20-D pudieron saber a poco. Pero, no nos engañemos, es un gran triunfo para su estreno en unas elecciones nacionales. Aunque quizá le pase factura su predisposición a pactar con los partidos de la vieja escuela, como ya hiciera en las autonómicas y municipales sin que, de momento, se haya notado demasiado los nuevos aires que aseguran traen a la política española.

Y todos repiten. Esa es su intención. Apenas habrá movimiento en las listas salvo de momento las anunciadas en el PSOE por decisión propia de los interesados. ¿Cómo van a justificar ante el electorado que les votó hace 6 meses su incapacidad para formar Gobierno y pedirles de nuevo su confianza si no cambiaron nada de su propuesta? ¿Cómo esperan obtener resultados diferentes si se realizan las mismas acciones?

Por eso, y porque no existen precedentes en nuestro país, es posible que quien más pudiera ganar fuera quien más arriesgara. Quien apostara por el cambio. Quien decidiera cambiar al cabeza del cartel. Y no. No es una locura con tan sólo dos meses. Después de lo que llevamos andado, y con el agotamiento-aburrimiento de los electores, sólo el que presente una cara nueva podrá garantizar ante el electorado al menos una nueva intención de hacer las cosas. Una nueva ilusión. Un nuevo modo. Una nueva acción.

Los tiempos, las campañas, los medios, las estrategias... todo ha cambiado ya en política. Es hora de adaptarse y reconocer el fracaso. Asumir que hay margen de mejora y que hay valores y cantera suficiente dentro de los partidos para presentar nuevas caras y nuevas energías. Arriesgado, sí. Pero posible y con mayor garantía de honestidad seguro que volver a presentar los mismos candidatos y los mismos programas. ¿Irreal para nuestra España y con nuestros partidos? Totalmente. Pero soñar es gratis.

martes, 22 de marzo de 2016

¿Crisis de migración o migración de crisis?

La Unión Europea ha hecho frente a la masiva llegada de inmigrantes sirios que han entrado en los últimos meses en Europa huyendo del conflicto sirio con las tropas del IS.

Foto 20minutos.es
 
Esta crisis migratoria sin precedentes, que nos ha dejado impactantes imágenes sobre el estado en que sobreviven huyendo de su país, ha calado en las conciencias de la Joven Europa, vista ahora como esa tierra prometida llena de posibilidades para miles de personas que huyen de la guerra en su país.

Foto infonews.com

Tras varios meses de preparación y varias semanas de negociación, la UE ha firmado finalmente un acuerdo con Turquía para la gestión de esta crisis en la que se ha acordado la posibilidad de devoluciones de inmigrantes a Turquía, el estudio de manera individualizada de los casos para determinar los que serán considerados como asilo y el despliegue de ayuda económica y material para atenderlos en sus campamentos de refugiados.

Los principios que han regido este acuerdo se basan, fundamentalmente, en mantener la legalidad de la entrada en Europa de inmigrantes y actualizar a la situación la libre circulación de fronteras que el Acuerdo Schengen mantenía para toda Europa, progresivamente, desde que se firmara en 1985 por los entonces estados miembros. En ese acuerdo se establecía que correspondía a cada país la vigilancia de sus fronteras externas para los ciudadanos de estados no miembros así como la inmigración irregular ya que, una vez dentro de Europa, el derecho a la libre circulación de los ciudadanos europeos primaba sobre el control fronterizo.

Refugiados sirios ante una frontera cerrada.

¿Estaban bien definidos los límites de este acuerdo? A la vista está que quedaban algunos flecos sueltos por los que se han venido colando ingentes cantidades de inmigrantes por España hace unos años, Italia poco después y Grecia y Macedonia muy recientemente como consecuencia de la guerra en Siria. Y quizá este acuerdo sirva para terminar de definir cómo actualizar y llevar a la práctica un acuerdo que tenía algunos puntos débiles. Tantos como para que algunos estados miembros hayan decidido cerrar sus fronteras para evitar el paso y asentamiento de más inmigrantes a sus países.

Niños sirios en campamento de refugiados. Foto ecodiario.eleconomista.es

Es cierto que hay muchas variables que se deben tener en cuenta: la necesidad de buscar una vida mejor que anima a embarcarse en la aventura de migrar y abandonar su país con lo puesto a decenas de miles de familias enteras. La existencia de mafias y traficantes que se enriquecen al asegurar un futuro mejor a estas familias que se juegan la vida en llegar a Europa. El drama humano que supone la llegada de personas sin recursos a los países vecinos del norte, ricos y sin guerra (aparente). La meta de todos ellos por llegar a Alemania, que resulta cuanto menos sorprendente. La llegada del terror por atentados islamistas al corazón de Europa (que empezó el 11-M, pero que parece que Europa ha empezado a sentir como propia tras los atentados de París el 13-N pasado y los de hoy mismo (22-M) en Bruselas.

Desalojo del Aeropuerto de Bruselas. Foto Laurent Dubrule EFE
Lo cierto es que tras el 11-S las guerras han cambiado en el mundo desarrollado: ya no se producen entre batallones de combate en un campo de guerra, sino en los lugares habituales de paso entre los ciudadanos de un país como son una estación de tren, un aeropuerto, una sala de fiestas o la boca del metro. El desconocimiento de quién es el que podrá hacer daño les hace aún más peligrosos a ellos y a los ciudadanos más vulnerables. Pero forma parte esta nueva guerra: el terror es su principal arma.

Niño sirio ahogado en la playa. Foto ABC.es


¿Ha sido poco humana entonces la respuesta de la UE ante esta crisis o al contrario ha sido más bien tibia al no atacar la raíz del problema? ¿Es incompatible en este siglo XXI mantener la libre circulación de ciudadanos europeos con la seguridad e integridad de los mismos? ¿Es legítimo tener temor ante una avalancha humana así o somos los  más insolidarios de la Historia por permitir que los niños mueran ahogados mientras tratan de alcanzar la costa griega?

Calles de Alepo (Siria). Foto elmeme.me
Y mientras, el Estado Islámico, avanza sus tropas en Siria y continúa sembrando el terror por aquéllas tierras y también fuera de ellas. ¿Cómo casamos la acción humanitaria con la gestión eficaz de los recursos de un país? ¿Aceptamos por humanidad a todos los que huyen de la guerra o acogemos sólo a los que sabremos que podremos dar trabajo, casa, comida, educación y sanidad? ¿Deben quienes vengan asumir las costumbres del país e integrarse en la sociedad que les acoge o pueden mantener sus tradiciones para legarlas a sus descendientes y que no pierdan sus raíces? ¿Está fallando Europa en la gestión de la crisis o en la Comunicación de cómo lo está gestionando? ¿Nos encontramos entonces ante una crisis de migración o ante la gestión de una migración de crisis? ¿Cuál es la respuesta más adecuada?

miércoles, 17 de febrero de 2016

El dardo envenenado

El que golpea primero golpea dos veces. Y si además lanza un dardo con veneno, olvídate de ganarle. Es lo que le ha pasado a Pedro Sánchez con la propuesta de pacto con Podemos. Pero no sólo a él. Este dardo ha anulado de un sólo golpe a Rajoy, Rivera y Sánchez. Ha sido una jugada maestra.

El 22 de enero, durante la primera ronda de consultas del Rey, Pablo Iglesias se adelantó a todos ofreciendo al PSOE formar un gobierno de coalición con IU en la que el propio dirigente de Podemos sería el vicepresidente. Su dardo, envenenado desde antes de salir, contaba con que Sánchez se enterara directamente por boca del Rey, descolocándole delante del Jefe de Estado que le informaba de que era un presidenciable: gran golpe de efecto. Sin tiempo de valorar la propuesta ni hablar apenas con su equipo, debió dar la cara ante los periodistas y pronunciarse ante unas declaraciones del propio Iglesias que suponían un auténtico insulto: "que sea presidente es una sonrisa del destino que tendrá que agradecer".

Pero coló. Sánchez se tragó el dardo y comenzó a digerirlo. Ante el inmovilismo de Rajoy y el movimiento de sillón en filas propias, decidió que era su oportunidad. Que debía dar la talla y demostrar su capacidad de diálogo y de dirigir un partido y un Gobierno. Se lo tragó entero. Sobretodo porque la jugada de Iglesias no había hecho más que empezar. Tres días después firmó una tribuna en El País en la que metía prisa a Sánchez, le advertía de que pactar con Ciudadanos y PP sería pactar con la derecha y, además, se atribuía el apoyo de las bases socialistas a ese supuesto pacto (sin demostrar el apoyo ni afirmar tener una encuesta, sin complejos vaya...)

A partir de ese momento Pedro Sánchez tenía pocas salidas: intentar un pacto con PP y Ciudadanos sabiendo que su electorado sería la última vez que le votara por traicionar a sus votantes. Pactar con Podemos y aceptar un órdago a la grande que se antojaba imposible: no renunciaban a las posiciones independentistas catalanas, algo inasumible para el PSOE. Y, además, siendo consciente de que Podemos es quien les hace la cama en la batalla electoral ideológica por ocupar el gran centro izquierda: la formación morada aspira a obtener el gran suelo electoral que un día tuvo Felipe González. Y eso sólo es posible borrando del mapa al PSOE. Al pobre Sánchez no le habían dado siquiera la posibilidad de elegir susto: sólo había muerte o muerte.

Y así, decide dar el paso, a pesar de no tener la aritmética de su lado y decide jugar a quiero ser presidente. Reuniones, propuestas, negociaciones de posibles leyes, demostraciones de cintura... y todo, calculadora en mano y sin salir las cuentas. Las únicas que salen son las que le propuso Iglesias, inasumibles para el PSOE. Pero como decidió dar el paso, el reloj comenzó a andar, aceptó intentar ser presidente y echó a andar el calendario que marca la fecha límite para la celebración de unas nuevas elecciones antes del verano.

Este nuevo encuentro con las urnas sólo se evitaría con un acuerdo de Gobierno in extremis entre alguna de las combinaciones posibles: PP+Ciudadanos+Abstención del PSOE (= muerte del PSOE y sobre todo de Pedro Sánchez, al que borrarían del mapa en el siguiente mandato) o PSOE+Podemos+IU (=muerte por abducción de Podemos tras cederle la vicepresidencia y el control de las principales carteras). Seguimos en muerte o muerte.

Como los pactos se antojan imposibles y la relación PP-PSOE es tan absolutamente fría y distante, es muy probable que lleguemos a la celebración de unas nuevas elecciones. Justo lo que ha pretendido Iglesias con este derroche de jugadas maestras: Rajoy llega después de haber estado un mes aislado (el PP ni siquiera propuso candidato a la presidencia de la Mesa del Congreso), sin ser capaz de lograr apoyos por el "cordón sanitario al PP" y ausente del escenario político: aparentemente (e incomprensiblemente) tranquilo por saber que la aritmética estaba de su lado y Sánchez no podría formar Gobierno; cerrado en su postura y debiendo hacer frente a nuevos casos de corrupción y a la reciente dimisión de Esperanza Aguirre; con mejores resultados económicos para los ciudadanos, pero con el aviso de Europa de que deben seguir las políticas más duras para reducir el déficit. Tiene muy difícil poder revalidar el anterior resultado electoral.

Ciudadanos lo hace después de haber tratado de hacer de mediador entre PP y PSOE de manera incansable: nada más celebrarse las elecciones, tras la primera ronda de consultas con el Rey, unos días antes del paso hacia delante de Sánchez y también después de que se  sentaran a negociar cuando Sánchez buscaba alianzas. Se presenta ante su electorado y ante los indecisos sin haber sido capaz de ayudar a formar Gobierno, sin haber podido disolver la guerra fría entre los dos grandes partidos para pactar con ambos y teniendo que convencer a sus votantes de que él sigue siendo la nueva política mientras que PSOE y PP son la vieja política. ¿Por qué habrían de votar a Rivera si al final acabaría pactando con alguno de los del bipartidismo?

El PSOE se presenta a la nueva contienda teniendo que justificar ante sus votantes que votarle a él es votar posibilidad de Gobierno. ¿Cómo si no ha sido capaz de hacerlo a pesar de que se lo han puesto en bandeja? Y ese precisamente será el gran argumento de Iglesias: Podemos es el único partido de izquierda que ha puesto sobre la mesa una propuesta seria de Gobierno de progreso. Dirá a los votantes socialistas: yo entiendo vuestras inquietudes de izquierda y yo os las daré, vuestro partido sólo ha querido gobernar con la derecha, con Ciudadanos y no con los únicos que asegurábamos políticas de izquierda.

Es más, con su jugada maestra Iglesias se ha ventilado también a otra peligrosa piedra en su zapato: la tan ansiada llegada de Susana Díaz a la dirección socialista en Ferraz. El despliegue de diálogo y propuestas de gobierno de Sánchez durante las últimas semanas (y las que quedan) ha hecho desaparecer el descontento interno que había con el secretario general. De hecho, ya sólo se baraja unas primarias en las que no habría otro candidato más que él. Soberbia jugada.

Y ha mantenido tan distraído y obnubilado al PSOE por la posibilidad (no aritmética) de formar gobierno, que no ha caído en las dos trampas mayores. Una, no ha tenido tiempo si quiera de considerar la posibilidad de dejar gobernar al PP en minoría; esta opción -nunca barajada por Sánchez- habría pasado por tener atado en corto a Rajoy, obligándole a tragar por donde ellos dijeran en una legislatura previsiblemente corta y de la que el PP saldría de nuevo escaldado: por la corrupción y por la menor reactivación de la economía que supondría levantar el pie del acelerador cumplidor del déficit. Y dos, haber permitido que en el imaginario de todos los ciudadanos españoles -de nuevo votantes de aquí a unos meses- Iglesias haya aparecido como hombre de Gobierno. Quien hasta hace algo más de dos años era un completo desconocido asiduo a algunas tertulias políticas, director de un programa en La Tuerka, es hoy visto por una gran cantidad de españoles como un hombre que ha estado muy cerca de ser el vicepresidente del Gobierno de España. Hundido.

lunes, 18 de mayo de 2015

Lo que pactes hoy te retratará mañana

A seis días de que se celebren las municipales y autonómicas en toda España, dos meses después de que se celebraran en Andalucía y sin que el partido ganador de las mismas haya sido capaz aún de formar gobierno, todos los partidos hacen cálculos sobre los posibles pactos que deberán cerrar en unas semanas. Hay mucho en juego.

Por un lado, los partidos hasta ahora mayoritarios ven que han perdido la hegemonía de la alternancia. Nuevas formaciones políticas, más jóvenes y frescas, sin experiencia en la gestión y aún sin mancha de corrupción, están viendo en las encuestas y en la calle un gran crecimiento en intención de voto. Las urnas ya hablaron hace dos meses en Andalucía: el bipartidismo PP-PSOE ha dejado paso a una composición casi cuatripartita PP-PSOE-Podemos-Ciudadanos en la que los pactos serán obligatorios.

Pero la realidad es que todos, desde los más pequeños hasta los más grandes, miran con ansia a finales de año y la cita con las elecciones generales. Y es que lo que pactes hoy te retratará mañana. En estos acuerdos son precisamente los partidos más pequeños quienes más tienen que perder: tanto Podemos como Ciudadanos, que se presentan como partidos limpios de corrupción, con nuevas ideas de regeneración democrática, pueden ver alterada la credibilidad de su discurso por tocar gobierno en algún lugar.

Esa es la principal razón por la que ni Ciudadanos ni Podemos han pactado aún con Susana Díaz para permitir su investidura. El calendario electoral, que inicialmente la presidenta andaluza en funciones creía a su favor por su propio interés político, juega a favor ahora de los acuerdos postelectorales para los dos partidos minoritarios. A principios de julio deberán volver a retratarse en el Parlamento Andaluz. Y para esa fecha todo el pescado estará vendido a nivel municipal y autonómico: extraños compañeros de cama veremos por toda la geografía española!

¿Qué podría ocurrir en Andalucía? ¿Y  más tarde, a nivel nacional? ¿Dejarán los dos grandes partidos que nuevas formaciones políticas entren en los gobiernos dispuestos a abrir puertas y ventanas, airear todo lo pasado, imponer transparencia y limpieza en instituciones que durante 30 años han estado gobernadas por los mismos? ¿Serían capaces de pactar entre ellos para evitarlo? ¿Es posible que esto haya sido ya incluso pre-pactado de antemano a nivel nacional entre ellos: que PP deje gobernar a PSOE en Andalucía a cambio de idéntica actitud a la inversa a nivel nacional? ¿Qué hablaron Susana Díaz y Mariano Rajoy el pasado mes de diciembre en Moncloa? ¿No resultan ahora curiosas las declaraciones de la actual presidenta andaluza en funciones sobre su preocupación por España? Muy pronto, todas las respuestas.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Comunicación institucional en tiempo de redes sociales: 5 ejemplos de lo que no se debe hacer.

Es una gran oportunidad. Las redes sociales son el lugar soñado por todo director de comunicación o jefe de prensa de cualquier institución pública: es el lugar en el tu información pasará directamente de tus manos a ser digerido por los ciudadanos sin pasar por el filtro de un periodista que te cambia el titular en la redacción. No sufrirá la revisión del jefe de sección o del redactor jefe exigiendo "una vuelta de tuerca más" a esa pieza. No vivirá la terrible esclavitud y limitación del tiempo y del espacio a la que están sometidas todas las noticias en la radio, la prensa o la televisión.

Las redes son el lugar perfecto sin duda. Sin intermediarios, sin contestaciones, sin filtros, sin limitaciones, sin complejas relaciones publicitarias, sin ...los viejos medios!! Porque al fin y al cabo, ¿no es un perfil de Facebook o mi cuenta de Twitter el más perfecto "medio de comunicación amigo"? Sí, aquél que me publica todo lo que yo quiero y como quiero, sin mover ni una coma... Qué error.

De hecho, la comunicación institucional y política no puede manejarse en las redes sociales manteniendo estos viejos clichés comunicativos. El mundo de la comunicación interpersonal y global ha cambiado. Y ahora es necesario adaptar el mensaje al medio. Y también conocer lo suficientemente el medio como para poder amoldar éste al mensaje que queremos transmitir.

Lo que no se debe hacer


Por esto, te traigo aquí 5 ejemplos de lo que un perfil institucional no debe hacer en redes sociales:

1.- Una nota de prensa no es un tuit. El tuit tiene 140 caracteres, y tu nota de prensa muchísimos más. Como mucho, tan sólo cabría el titular, pero tampoco "ese" tipo de titular que acostumbran a estar en muchas notas de prensa de administraciones públicas. Aquí sí que hay que darle una vuelta. Es más, debería tener algo más que un texto, como enlaces, fotos, hashtags, menciones, ubicación...

2.- Una nota de prensa no cabe en una actualización de estado de Facebook. Tener varios miles de fans en nuestra página de Facebook no nos garantiza que todos vayan a leer el tostón que colgamos con la redacción típica de una nota de prensa. Ahora hay que currarse los textos, darles una vuelta, pensar en nuestro público objetivo, engancharles con una historia, empezar de manera sugerente, aligerar el contenido para que sigan leyendo hasta el final... Y dar la posibilidad de ampliar a quien esté interesado en conocer más: ofrecer un enlace con información para descargar o completar en la web.

3.- Una foto del político de turno asistiendo a un acto institucional no conseguirá ningún retuit de alguien que no sea de la casa. No conseguirá replays, ni logrará despertar apenas el interés de ninguno de los que te tengan en su time line: ni clicks en el enlace, ni derivará tráfico a la web ni conseguirá  nada. Es más, lo más probable es que a la tercera o cuarta foto similar que cuelgues de tu jefe te hagan unfollow. ¿Seguro que no hay nada más interesante en esa inauguración que el delegado cortando una cinta o cuando se subió al estrado a soltar su discurso? ...venga, fíjate bien: ¿qué estaría mirando la gente si pudiera estar allí?

4.- La agenda de un ministro o de un dirigente político con cargo en la Administración Pública debe ser pública, sí. Todo el mundo debería poder consultarla y saber qué hacen sus representantes a diario, cómo trabajan por ellos y por defender sus intereses. Pero el lugar para publicarlo no es su time line de Twitter. Ni tampoco la sección de noticias de la web institucional, ojo!. Podemos seguir, tuitear y publicar en diferentes redes sociales algunos actos de nuestro jefe. Pero sólo aquéllos que tengan un especial interés para la ciudadanía, aquéllos a los que habrían acudido si pudieran. Y enseñarles lo que ellos habrían mirado. El resto de los actos que queramos contar y que no interesen a nadie, o les damos una vuelta y los hacemos atractivos, o estaremos haciendo algo parecido al SPAM. Sí, SPAM: propaganda invasiva no deseada. Vale que son nuestros followers y nuestros fans, pero cuando nos siguieron no les dijimos que les íbamos a bombardear con actualizaciones que tienen como único fin la mayor gloria del dirigente político de turno.

5.- Estar en redes sociales implica aceptar las normas del juego: no vale no responder nunca jamás a los ciudadanos que nos preguntan o comentan nuestras actualizaciones. Vale que no podemos alimentar al troll, pero muchas respuestas son de ciudadanos verdaderamente interesados en expresar su opinión a sus dirigentes. Si tú no escuchas a los ciudadanos, ellos dejarán también de hacerlo. Es inevitable. El diálogo, la conversación, la comunicación bidireccional, es clave para que la presencia en redes tenga un mínimo éxito. Las redes han democratizado el poder de la comunicación: ahora todos comunicamos al mismo nivel. Por eso, queda fatal que sólo sigamos a los de nuestro ministerio, a otras administraciones públicas amigas o a los perfiles de los representantes políticos de turno. A ver: que en el Time Line de tu organismo no puede ser monocromático: hay que enterarse de lo que piensa la gente!!

Es verdad que las Administraciones Públicas son instituciones muy gruesas que tardan mucho en mover sus esqueletos y en poder cambiar y adaptarse. Vale que existe cierta resistencia de una maquinaria a veces anquilosada por años de trabajo en los que la inmovilidad era signo de hacerlo bien. Es cierto que hay falta de flexibilidad y a veces también nulo o escaso interés por parte de los dirigentes en adaptarse a las nuevas tecnologías o dedicarles los recursos necesarios. Y que los responsables de comunicación adolecen de escaso tiempo para la preparación y el aprendizaje de los cambios que se suceden ahora de manera especialmente rápida.

Y es que es una revolución en toda regla. La de la comunicación. Pero hay que adaptarse. Los tiempos, los ciudadanos y nuestra profesionalidad nos lo exige. Hagámoslo bien porque es mucho lo que hay en juego.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La estrategia en redes sociales de Podemos durante las europeas

Ahora que ya se han convertido en un auténtico fenómeno que todo el mundo mira ya sin disimulo, recupero aquí parte de la ponencia que presenté en el III Congreso de Comunicación Política y Electoral ALICE. La estrategia desarrollada por Podemos durante las pasadas elecciones europeas resultó ganadora desde diferentes puntos de vista. No sólo porque finalmente dieran la sorpresa y después hayan seguido creciendo hasta convertirse en la primera opción de voto directo según la encuesta del CIS de octubre'14. Sino también, porque pusieron en práctica una gran cantidad de técnicas que fueron un auténtico acierto para el medio en el que se movieron.

La presencia en redes del partido revelación no sólo permitió la participación ciudadana y la articulación y organización de los círculos: también sirvió para dar a conocer los actos de campaña del partido. Para recaudar fondos a través de diferentes campañas de crowdfunding. Y, lo que es más importante, para aprovechar el tirón mediático de su cabeza de lista y terminar de asociar la figura de Pablo Iglesias con el desconocido nuevo partido político Podemos.

En definitiva, materializaron en tan sólo cuatro meses, y a través de una persona muy visible y un partido desconocido, lo que sería un perfecto manual de campaña electoral a través de las redes sociales. Utilizaron un lenguaje llano, directo, de la calle y que se mantenía abierto a la escucha activa: sus mensajes parecían invitar a participar en el debate porque hablaban su lenguaje, porque no imponía cuestiones categóricas y porque recogían el malestar ciudadano expresado en las calles durante los asentamientos del 15-M. Utilizaron las redes para lanzar un mensaje de esperanza frente al hastío de la situación política, económica y social. Para movilizar grandes masas bajo un lema potente que calaba y que era a la vez la propia marca del partido: “Podemos”. Aunque no era original, ya que el potente eslogan y nombre del partido es una traducción del que hiciera triunfar a Barack Obama en las presidenciales de 2008, el ya para siempre famoso “Yes, we can”.

Utilizaron las redes, igualmente, para movilizar a sus simpatizantes, para darse a conocer a otros nuevos gracias al efecto red, para publicitar sus acciones offline, para lograr la implicación en la calle de sus simpatizantes. Y, sobre todo, para organizar desde el comienzo del movimiento las bases del partido gracias a la formación de los círculos asamblearios de los que se compone la organización de Podemos.  De hecho, su estrategia en Facebook fue fundamental para el crecimiento de su propia organización: concibieron esta red social (y otras) como verdaderos espacios de articulación de participación ciudadana, permitiendo la formación de los círculos que son la base de la nueva formación política. En muchos casos, y según ha reconocido la propia organización, se creaban antes los grupos de los círculos locales en Facebook que las propias reuniones físicas de sus miembros.

Aunque tampoco hay que olvidar que la dimensión televisiva y mediática de su cabeza de lista, Pablo Iglesias, fue clave para que calara su mensaje en los ciudadanos. De hecho, el partido se decidió a cambiar el logo de la papeleta electoral sustituyendo el logo de los círculos por una de Iglesias, a pesar de que fuera tomado por muchos con sorna en el HT #Pablemos.


Presencia en Twitter

Especialmente acertada fue la presencia en Twitter del cabeza de lista, Pablo Iglesias. Claro que, teniendo en cuenta que su perfil no fue abierto con fines exclusivamente electoralistas –lo tiene activo desde noviembre de 2010-, puede considerarse que casi es un nativo digital. Y eso siempre es una ventaja. Sobre todo porque entiende y cree en la comunicación a través de las redes. De hecho, en sus mensajes se palpa el conocimiento del medio que utiliza y del público al que se dirige. Además tiene la habilidad de mimetizarse con las preocupaciones de su audiencia y saber redirigirlas hacia su propuesta política -a veces con tanta destreza que su ideología pasa desapercibida para gran parte del público general-.

La estrategia de Podemos en Twitter, que fue sin duda la mejor campaña desarrollada en las europoeas, logró entre otras cosas la movilización de sus simpatizantes pasando de las acciones online al offline para acudir a actos de campaña. En una ocasión pasaron de solicitar retuits para difundir sus ideas a pedir que se diera a conocer el partido fuera de las redes: fue la campaña etiquetada con el hashtag #DifundePodemos. En ella pedían a los simpatizantes que colgaran grandes carteles con el logotipo del partido en ventanas, balcones o fachadas, que portaran camisetas serigrafiadas o decoraran su vehículo con un simple cartel de apoyo. El objetivo, superar el desconocimiento de la marca del partido que existía en la sociedad, ya que apenas se invertía en publicidad y para los medios eran unos auténticos desconocidos.



Otro ejemplo fue la acción llevada a cabo a mitad de campaña para conseguir más fondos económicos y autofinanciarse. Bajo la etiqueta #SinBancosPodemos, argumentaban su independencia y solicitaban pequeñas aportaciones económicas, no anónimas. Fue una acción exitosa de crowdfunding, al más puro estilo Obama, por no querer depender de los servicios financieros de la banca, a la que acusan de ser los causantes de la crisis por su especulación.

También, a sólo unos días del cierre de campaña, el hashtag #CartaPodemos logró que sus simpatizantes difundieran dentro y fuera de las redes -imprimiendo y repartiendo- la carta electoral en la que Pablo Iglesias pedía el voto a los ciudadanos. Este tipo de acciones lograron no sólo un ahorro económico en la difusión de su marca, sino además un mayor compromiso en emisores y receptores gracias a la confianza que genera la recomendación de un conocido.



Igualmente, hay que reseñar la acción llevada a cabo el último día de campaña pidiendo la propagación de mensajes de apoyo a Podemos a través de Whatsapp, de teléfono a teléfono, para llegar a todos los conocidos de los simpatizantes y que, éstos a su vez, lo difundieran entre los suyos propios. Una campaña especialmente dirigida a los más jóvenes, utilizando todo tipo de emoticonos y adaptando a la perfección el mensaje al medio. Esta acción recuerda –sin que tenga ningún tipo de vínculo- al efecto red que produjo la cadena de SMS del “pásalo” tras los atentados del 11-M. De hecho, este hito de la historia electoral española es considerada por muchos como el preludio de la política 2.0 por su capacidad para movilizar a los ciudadanos a través de la utilización de recursos tecnológicos. Aquélla vez fue capaz de dar la vuelta al resultado de unas elecciones que el partido en el gobierno daba por ganadas. En esta ocasión fueron la gran sorpresa de la contienda electoral. Con tan sólo 4 meses de vida lograron convertirse en la cuarta fuerza más votada por los españoles, contabilizando más de 1.200.000 votos. 



Otro de los grandes hitos del partido de Pablo Iglesias durante la campaña a las europeas fue la de lanzar numerosos hashtag con el objetivo de ser Trendic Topic (TT) y que ninguno de ellos sufriera el temido efecto boomerang que suelen sufrir la mayoría de los partidos en Twitter y que hemos visto aquí en numerosas ocasiones. Al contrario, sus etiquetas lograron colocarse entre las más tuiteadas durante gran cantidad de horas prácticamente todos los días de la campaña. Así, #Podemos1000razones fue TT el primer día de campaña durante 9:15 horas; #DifundePodemos lo fue el 16 de mayo durante 3:30 horas; #VotandoPodemos, el día 22 durante casi 11 horas; #SinBancosPodemos estuvo entre los términos más usados el 23 de mayo durante casi 5 horas y #Podemos25M el mismo día de las elecciones durante 12 horas y media.

Y desde entonces hasta ahora, ésto no ha hecho más que continuar y crecer. Queda aún mucho por ver. 


lunes, 14 de julio de 2014

La comunicación de las instituciones públicas en Internet: adaptar el mensaje al medio y al público.

Que el presente y el futuro de la comunicación pasa por Internet ya no lo duda nadie. La velocidad, ubicuidad e instantaneidad que aporta el mundo digital ha cambiado radicalmente el escenario y los parámetros en los que se mueven los mensajes de las empresas, personalidades e instituciones públicas. Sin embargo, los cambios se han producido con rapidez y no todos han sabido o podido adaptarse.

Una de las primeras acciones que debe realizar una empresa antes de definir su comunicación es definir su público objetivo: quienes les comprarán y quienes podrían comprarles aunque aún no les conozcan. Una administración o institución pública debe comunicar también para su primer público: los consumidores habituales de la información y servicios que ellos generan. Pero, qué pasa con el resto de ciudadanos que no acuden a sus servicios regularmente: ¿han de quedar excluidos de su comunicación porque ésta se haya diseñado con un lenguaje excesivamente técnico o especializado?

La comunicación y la imagen de los servicios públicos en Internet resulta una tarea costosa y compleja: la seguridad es una premisa básica irrenunciable en la comunicación de la administración pública. Sus planteamientos serán siempre exclusivos ya que tendrán además una enorme carga de complejidad técnica y administrativa. Si además tenemos en cuenta la gran dificultad que supone simplificar el enorme volumen departamental, burocrático y administrativo de los procesos e información que gestiona cada una de ellas, la complejidad va en aumento. Además -como toda entidad que depende de cargos políticos- tendrá sus propios intereses y estrategias comunicativas dirigidas a apoyar el interés político del cargo en cuestión. Y al final, aspectos tan importantes y básicos como generar información actual de calidad y utilidad adaptada a las costumbres del público general quedan desatendidos y olvidados entre tecnicismos, complejidades administrativas e intereses políticos.

Si además sumamos que el diseño y la imagen de estas webs (por ser complejas de diseñar y ejecutar) es anticuada y obsoleta, entendemos que algunos servicios públicos de calidad como son el de la Agencia Estatal de Meteorología -que publica una información de gran prestigio y que es referencia nacional- vayan quedando relegados como principal fuente de consulta frente a otros servicios privados que ofrecen una imagen mejor adaptada a los nuevos soportes digitales, como tablets o smartphones. Y ello a pesar de que ofrezcan aplicaciones móviles desde la web estatal, ya que son mucho más recientes y menos conocidas que otras plataformas que llevan ya bastante tiempo instaladas en el mercado.

Igualmente, la guía de la red de carreteras del Ministerio de Fomento, por ejemplo, no es la principal fuente de consulta de los conductores para conocer la ruta que habrán de seguir, ya que otros servicios se les adelantaron y lo ofrecen como herramienta de valor añadido de manera gratuita. Esto resulta aún más doloroso si además tenemos en cuenta que estos datos son públicos y que podrían ofrecerse de forma cruzada junto con datos del estado del tráfico en tiempo real de la DGT, el estado actual de carreteras e incidencias por obras o mejoras en las vías, la climatología de la Aemet o información turística y cultural de alcance.  

Pero ésto no es todo. Hay una gran cantidad de organismos públicos que olvidan que dan un servicio público especializado y que deberían demostrar su utilidad a la sociedad general que es quien lo financia. Hablar de transparencia en el mundo del entorno online y del Gobierno no es sólo hacer públicos una serie de datos de titularidad gubernamental o administrativa. Ser transparentes se refiere también a hacer más eficaz la comunicación de nuestras administraciones, de modo que su información -o al menos una parte importante de ella- quede disponible y de manera "entendible" por la mayor parte de la sociedad.



Por ejemplo, una tarea que demuestra transparencia es hacer públicas las agendas de los ministros y principales cargos públicos de la administración. Pero igualmente demuestra transparencia y apertura a la sociedad comunicar la información desde el punto de vista de interés del ciudadano, evitando publicar en la web noticias que se refieran únicamente a las actividades que desarrolla el ministro o cualquiera de sus subalternos cargos públicos de libre designación ;-). Ser transparentes y eficaces en la comunicación de las entidades públicas supondrá, en este mundo digital, global y dependiente de la opinión pública, comunicar la información con lenguaje sencillo, eficaz y desde el punto de vista del ciudadano: destacando aquéllos aspectos que puedan ser más relevantes para la sociedad y que, sobretodo, le inviten a seguir leyendo.

En estos momentos en los que la información es accesible a cualquier persona desde cualquier lugar y en todo momento, hay que cuidar más que nunca lo que se dice de uno y cómo se dice. La oportunidad que supone poder transmitir de manera directa la información a los ciudadanos, sin intermediarios, es una gran ocasión que no debe desaprovecharse por la inercia de publicar información de marcado corte político. Es conveniente que la información se realice, sobre todo, a través de textos ligeros y amenos, siguiendo la estela de los nuevos modos de comunicar en la era del 2.0. Aprovechar la ocasión de transmitir de manera directa, sin filtros, a través de todos los soportes digitales abrirá a la administración pública la puerta de la comunicación con quienes son sus principales usuarios y verdaderos jefes: los ciudadanos.