miércoles, 27 de abril de 2011

YouTube y el Síndrome de la Moncloa

Hemos conocido que Zapatero, como Obama, se ha sometido a las preguntas de los internautas en YouTube. 




He de reconocer que las primeras imágenes que vi de la entrevista en televisión no me sedujeron en absoluto, pero al verla con detenimiento he descubierto parte de su riqueza. Organizada por YouTube Worldview, cuenta con una selección (a través de votación en Internet) de las 4.400 preguntas que mandaron internautas por ciudadanos de 63 países.  

Como era de esperar, todas las preguntas están realizadas desde España. Y como era de previsible, José Luis Rodríguez Zapatero ha vuelto a sacar a flote la enorme batería de estrategias de comunicación efectiva que tan bien domina y que sin duda le han permitido ganar por dos veces consecutivas las elecciones generales. Hemos visto al Zapatero de siempre desenvolverse con soltura ante las cámaras y ante las preguntas de unos ciudadanos que a lo sumo veía a través de una pantalla. Capotazo por aquí, media vuelta por allá, me justifico si lo necesito, derrocho apariencia de talante y termino argumento mis acciones como fruto de una sabia decisión tomada en beneficio del país. Y como colofón, una evocación a Nelson Mandela y una buena utilización de la técnica del storytelling, narrando su vivencia de la crisis financiera europea.

Sin embargo, el gran éxito de la entrevista no está en la respuestas. La riqueza está en las preguntas. En ver al presidente del Gobierno tener que responder muchas de las cuestiones que son el día a día de los debates en las redes sociales, pero que difícilmente plantean los periodistas a los políticos porque la actualidad manda.

Y la primera, en la frente: porqué España no preguntó como Islandia en referéndum a los ciudadanos si se pagaba la deuda financiera antes de atrasar la edad de jubilación. Y no fue la única alusión al caso islandés. La injusticia de la representatividad que otorga la Ley Electoral con el reparto D'Hont, su opinión sobre  wikileaks o sobre  la sorprendente frase que pronunció tras ganar sus primeras elecciones: "cualquiera puede ser presidente del Gobierno".

La verdad es que a estas alturas de su mandato, cuando ya ha anunciado que no se presentará a la reelección, ver al presidente sometiéndose a las cuestiones de quienes podría considerar unos frikies, es cuanto menos interesante. Sobre todo porque ha podido conocer de primera mano cuáles son las preocupaciones de una gran comunidad que vive a diario en Internet, que se relaciona a través de las redes sociales, que participa de los foros y que es capaz de mandar su pregunta grabada por webcam y obtener mejor votación que las demás para ser emitida. Y mucho más ahora, que es cuando debe estar sometido más que nunca al Síndrome de la Moncloa, enfrascado en su encerramiento de poder, convencido de su razón y en ocasiones incluso sin atender las sugerencias de muy cercanos colaboradores. No sé como le han convenido para hacerlo. (O sí,  le habrán dicho que el formato lo estrenó Obama el pasado mes de enero?)

Dicen que el gran problema de la política en nuestro país es lo alejados que están políticos y ciudadanos. Pues para muestra, unas cifras. Con similar fecha de publicación en la red, la entrevista de Zapatero tuvo 8.000 vistas frente a las 124.000 que registró el vídeo de las declaraciones de Pep Guardiola sobre Mourinho en la previa al Madrid-Barça de la Champions. Ahí tienes el efecto en YouTube del Síndrome de la Moncloa.

miércoles, 20 de abril de 2011

Lo que no esconden los eslóganes

Ya conocemos los eslóganes de los dos grandes partidos para las municipales. Precisamente porque estos comicios son los más personalistas de todos, las siglas fuertes nacionales se esfuerzan en hacerse notar y dar unidad a su presencia -aunque a veces muchos candidatos, sobretodo de pequeños pueblos, lo escondan literalmente en su cartel-.

"Para que gane tu ciudad", tu pueblo o tu barrio es el eslogan del PSOE. Lo cierto es que es difícil dar cobijo con una frase a todas sus candidaturas: las de los que saldrán ganadores junto con los que disputarán una gran batalla con los actuales alcaldes o candidatos del PP. Se ha buscado el abrigo de la palabra "ganar", clave para invocar el éxito de un encuentro que no se presenta favorable. Y se logra la personalización directa y local cambiando en cada caso las dos últimas palabras por el nombre del municipio o circunscripción en cuestión, uniéndolo a la evocación inicial del triunfo. Parece una buena estrategia, si no fuera porque rezuma cierto tufillo de saberse perdedor antes de iniciar el juego, que se deja ver en la semántica de la frase ("no queremos ganar nosotros, queremos que gane tu ciudad").


El Partido Popular se ha decantado por "Centrados en ti". A primera vista, cumple algunos de los más elementales requisitos: ser medianamente corto, adaptado a la realidad local, con alguna referencia ideológica (la llamada al centro auspiciada por Aznar que tantos éxitos le dio al PP) y de alguna manera 'biensonante' o con musicalidad. Aunque quizás éste suene mejor al ser pronunciado que al ser leido: el pronombre personal "ti" no es quizá la palabra más idónea para terminar una frase, chirría, parece como quedara colgando o le faltara algo.

Ahora sí, lo que seguramente han pensado los creativos, es la posibilidad gráfica de transformar este mensaje en un contramensaje de sí mismo, como ya ocurriera con el "Puedes confiar" de la convención municipal. En ella, un avispado fotógrafo fue capaz de captar las caras de Arenas, Rajoy y Mato ante un cartel en el que se leía "des confiar" junto a las siglas peperas. 


Aunque lo que de verdad no veremos en ninguno de los eslóganes que nos abrumarán en la próxima campaña electoral será el gran pánico que tienen todos los políticos en la actualidad: el descrédito de la clase política ante la mayoría de la sociedad española. El hecho de que hayan sido señalados como el tercer problema del país en la última encuesta del CIS, es algo que empieza a quitar el sueño a más de uno. Los datos de participación del 22-M hablarán por sí solos. Y eso, no hay eslogan que lo esconda.  

miércoles, 13 de abril de 2011

De Barragán y las Listas Abiertas

Despedíamos la semana pasada con la publicación de la lista electoral del candidato del PP y actual alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez: pocos cambios, salvo la salida de Barragán y Mercedes Sánchez y la entrada de Teresa Herrera y Guillermo García de Longoria. Continuista en todos los aspectos, manteniendo la misma estrategia y casi al mismo equipo desde que comenzara su andadura municipal allá por el año 95, o mejor, desde que en el 99 impusiera al PP la lista de su candidatura, obviando o alejando a los hombres y mujeres del partido.

Recordemos que Juan José Iglesias, Beatriz Martín Ovando o Wenceslao Font salieron de la siguiente lista que debió confeccionar Perico para las elecciones del 99. En éstas, ganadas por arrasadora mayoría absoluta, hubo de incluir a Paco Nieves por imposición del partido. Pero sin embargo quedó fuera del reparto de concejalías y, por lo tanto, sin dedicación exclusiva ni tareas a desempeñar en lo municipal. No a tanto llegó Barragán, pero casi: su dedicación para el Ayuntamiento fue desde el principio "parcial". Y quedó desde entonces casi como la duda eterna para la siguiente convocatoria. Y así elección tras elección. Hasta ahora: duda despejada. Barragán ha sido bajado del carro. Porque por su propio pie no ha sido. Militante del PP desde las jóvenes hornadas, presidente de Nuevas Generaciones y mítico propietario del Crápula -bar de copas que marcó época-, concejal desde 1989, Barragán es un político de una pieza. No tanto animal político como amante del servicio público, enamorado de su profesión entendida como la oportunidad de hacer mejor la vida de sus vecinos desde su área.

Confesó Pedro Rodríguez la dificultad de comunicar su decisión (no de tomarla, al menos de ello no habló). Y también que la salida de Barragán se debía a una estrategia política, nada personal. Es posible que haya muchos que se alegren de la decisión. Y seguro que otros muchos no sólo no se alegran, sino que lo lamentan profundamente.

La cuestión se plantea cuando nos hablan, desde la misma candidatura de Pedro Rodríguez, del Programa Abierto, con la posibilidad de aportar nuestras propias propuestas electorales. Y una se pregunta, ¿y cuándo hablaremos de Listas Abiertas? Sí, de listas electorales abiertas, como las del Senado. Donde cada candidato pudiera ser valorado en sí mismo en la papeleta de las urnas. Con una equis. Qué sencillo, ¿verdad? ¿Cuánta información acerca de los verdaderas opiniones de los ciudadanos nos darían las listas abiertas? ¿Cuántos candidatos propuestos o impuestos por los partidos se verían borrados definitivamente tras la apertura de las urnas? ¿Cuán poco sería el poder que ejercerían entonces los partidos políticos y mucho el de los lobbies o grupos de presión apoyando y financiado a los diferentes candidatos? No nos asustemos,  ¿no tenemos ya lobbies en nuestra política imponiendo criterios y cuotas o exigiendo rescates económicos del Gobierno? Cambiarían mucho las cosas, aunque no tanto. Cambiarían algunos de los focos actuales de poder, no todos. Y serían más abiertos a muchos que ahora están fuera. Sobretodo, serían más participativos.